Critica politólogo actitud del gobierno venezolano ante protestas

La protesta pacífica en las calles de Venezuela no cesará si el gobierno, en vez de escuchar a los manifestantes, continúa empeñado en sofocarla con represión y detenciones arbitrarias, afirmó hoy el politólogo Cipriano Castro.

"La respuesta del presidente Nicolás Maduro a las demandas populares de los venezolanos ha sido el ataque feroz, utilizando todos los medios a su alcance", según el ex asesor del extinto Congreso Nacional bicameral, en diálogo con Notimex.

Castro destacó que las constantes transgresiones a la inviolabilidad del hogar doméstico y las detenciones arbitrarias de ciudadanos empañan la publicitada iniciativa de diálogo y paz que propone el Ejecutivo Nacional, y que por ello las protestas no cesan.

"Cuando la población percibe claramente que la intención que hace pública su principal vocero difiere o está divorciada de la acción que realiza, rechaza instintivamente los planteamientos contenidos en ella, lo que imposibilita la convivencia o pacto social", afirmó.

El analista añadió que la desproporción de las fuerzas de choque empleadas para reprimir a manifestantes, aunada a la acción de "colectivos paramilitares", sólo ha contribuido a empeorar la conflictividad social entre los venezolanos.

"La acción de estos grupos armados ha ocasionado muertos, heridos, detenidos e innumerables daños a la propiedad en flagrante violación a los derechos humanos de quienes protestan de manera pacífica contra la inseguridad, la escasez de alimentos y la inflación", dijo.

Castro advirtió que la represión ha sido denunciada ante los organismos nacionales e internacionales competentes y ocupan la atención del mundo.

"La represión que ejerce el gobierno empleando la Guardia Nacional (GN), Policía Nacional Bolivariana (PNB) y colectivos armados contra los manifestantes, desnuda a un régimen que lejos de cumplir con la Constitución Nacional, se coloca al margen de ella", observó.

Recordó Castro que los atropellos y detenciones a personas inocentes, las torturas y el uso desmedido de la fuerza pública constituyen delitos de lesa humanidad que no prescriben.

Finalmente dijo que la violencia, la irracionalidad, el abuso, tienen un costo político, social y económico y que el rol de un jefe de Estado es establecer puentes para el diálogo con todos los sectores.

Maduro, "hablando de candela ('que se prende, candela que se apaga') no logrará la paz", subrayó.