Dispersa policía a salafistas en suburbios de la capital de Túnez

La policía de Túnez dispersó hoy con gases lacrimógenos a unos 500 partidarios del grupo salafista Ansar al-Sharia que protestaban y lanzaban piedras contra los agentes después que el gobierno prohibió a los islamistas celebrar su congreso.

Miles de militantes islámicos salieron a las calles de los barrios de Ettadhamen e Intilaka de la capital tunecina, donde Ansar al-Sharia había convocado a sus seguidores luego que el gobierno le negó el permiso para su reunión en la ciudad de Qairauan.

El gobierno tunecino, dirigido por el partido islamista Ennahda, quien admitió a principios de mayo la presencia de grupos armados de Al Qaeda en su territorio, afirmó que esa concentración era una "amenaza para la seguridad" del país.

Tras la prohibición del congreso en Qairauan, una ciudad cercada por un impresionante dispositivo de seguridad, Ansar al-Shaia (Seguidores de la Ley Divina) llamó a sus partidarios a reunirse en el barrio Ettadhame, un bastión salafista a 15 kilómetros al oeste de la capital.

"Hacemos un llamado a nuestros hermanos para que se reúnan en el distrito de Ettadhamen", escribió el grupo islamista de línea dura en su página de Facebook.

La policía lanzó gases lacrimógenos y disparos al aire para dispersar a los manifestantes que se habían congregado en el barrio de Ettadhame, donde levantaron barricadas con neumáticos y lanzaron piedras contra la policía, según medios árabes.

Los enfrentamientos también tuvieron lugar en el barrio de Intilaka, donde el grupo salafista había convocado a sus seguidores para llevar a cabo su reunión, después de que las autoridades sellaron la ciudad de Qairauan.

El ministro de Interior de Túnez, Lutfi Ben Yedú, explicó que la prohibición se mantiene para impedir todo posible exceso de los que intenten propagar consignas racistas o que inciten al odio racial poniendo en peligro la seguridad pública.

La violencia protagonizada por este movimiento se ha multiplicado en Túnez desde la revolución de los jazmines de 2011, que expulsó del poder al presidente Zine el Abidine Ben Ali.

Ansar al-Sharia, considerado el más radical de los grupos extremistas que surgieron después de la revolución de 2011, decidió aplazar hasta el próximo domingo su congreso que tenía previsto para este día, tras los disturbios que han causado al menos un muerto y unos 14 heridos.

El partido islamista Ennahda, en el poder, ha acusado a los laicos de tolerar a estos grupúsculos salafistas y ha endurecido su postura tras un atentado de grupos armados ligados a Al Qaeda en abril, que causó heridas a 16 soldados y gendarmes cerca de la frontera con Argelia.