El libro "El llano en llamas", de Juan Rulfo, fue trasladado al hñähñu

El catedrático universitario Raymundo isidro Alavez presentó esta tarde, en el marco de la XXXV Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería (FILPM), la versión en hñähñu, una de las variantes del otomí, de la obra emblemática de Juan Rulfo, "El llano en llamas".

Al comentar la obra traducida, el profesor de primaria con una especialidad en psicología educativa, sociólogo por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y maestro en Ciencias Políticas por la Universidad nacional Autónoma de México (UNAM), destacó su preocupación por mantener viva su lengua.

De una cuidada edición, el libro tiene un tiraje limitado de apenas 300 ejemplares. "He mantenido la preocupación por mantener y hacer mantener viva mi lengua materna. Está arraigada en mí, a través de la educación, el arte y las letras, por eso la defiendo", subrayó.

El también profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México opinó que "una importante forma de dejar huella es la escritura, de lo contrario se pierde la lengua, y cuando eso sucede se pierde también su cultura, y yo no estoy dispuesto a dejar que mi cultura perezca".

El defensor de la quinta lengua con mayor número de hablantes en el país destacó que el contenido del libro "La tierra seca que arde", como se tradujo al hñähñu la obra de Rulfo, ha dejado huella en él desde que lo leyó por vez primera, a los 11 años.

Por eso, comentó más adelante, eligió ese libro para su tercera traducción. Las dos anteriores son "La visión de los vencidos", del doctor y defensor de los indígenas Miguel León-Portilla, y "El principito", pieza clave dentro de la literatura infantil debida al francés Antoine de Saint-Exupéry.

El catedrático de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán remarcó la importancia de no dar cabida al morbo o cerrarse a moralismos al momento de leer los cuentos del escritor mexicano Rulfo, los cuales, recordó, "en su tiempo fueron controversiales por las escenas tan crudas que describen".

Para Alavez, la literatura está llena de metáforas. "Lo que se escribe no es precisamente lo que se lee de manera literal, sino lo que se puede interpretar. La soledad, como la refleja Rulfo, no es deprimente, por el contrario, es solemne, reflexiva, e inclusive atractiva".

Uno de los objetivos que persigue la traducción de "El llano en llamas" es dar a conocer algunos términos en otomí empleados en ciertas regiones y que son desconocidas en otras, y construir nuevas palabras que pertenezcan a la época moderna para enriquecer el lenguaje y evitar el uso de las palabras en español.

Lo anterior, subrayó, "apoya a desacelerar la desaparición del hñähñu y, por lo mismo, proporciona material de lectura a los hablantes y estudiosos de esta lengua. Otro motivo principal de la publicación es dotar de material a los alumnos que están aprendiendo la lengua. La obra no tiene fines lucrativos".