Existen crímenes de guerra por ambas partes en Sudán del Sur: HRW

Las partes en conflicto en Sudán del Sur, representadas por fuerzas armadas del gobierno y milicias opositoras, son responsables de "abusos tan serios que podrían equivaler a crímenes de guerra", afirmó hoy Human Rights Watch (HRW).

En un documento difundido por el organismo indicó que los abusos fueron cometidos en la reciente escalada de violencia en dos de los centros petroleros más importantes de Sudán del Sur, ubicados en las ciudades de Malakal y Bentiu.

Tras una visita al país, investigadores de HRW documentaron "que fuerzas armadas de ambos bandos saquearon y destruyeron propiedad civil de manera extensa, incluyendo recintos que almacenan ayuda humanitaria, que la población necesita desesperadamente".

El organismo también asentó que ambos grupos "han hecho blancos de civiles, y realizaron ejecuciones extrajudiciales, a menudo basados sólo en la etnicidad" de las víctimas.

HRW pidió por ello a las fuerzas de la Unión Africana en el país a que aceleren sus investigaciones sobre los abusos cometidos contra la población en Sudán del Sur.

El documento recordó que una disputa entre el presidente Salva Kiir, de la etnia Dinka, y el ex vicepresidente Riek Machar, del grupo étnico Nuer, se encuentran detrás del conflicto iniciado en diciembre pasado.

Por su parte, el coordinador de la ONU para la ayuda humanitaria en Sudán del Sur, Toby Lanza, reportó tras una visita a Malakal que el hospital civil está totalmente destruido, y que sólo se encuentran cadáveres en el recinto.

En una visita realizada la semana pasada, Lanza manifestó que había contado al menos 100 cadáveres en las calles de Malakal, que ahora describió como un pueblo "que se ve y se siente desierto".

A través del vocero de la ONU, Martin Nesirky, quien leyó parte de su informe, Lanza afirmó que encontró en la ciudad de Bor cuatro fosas masivas, aunque no precisó el número de cuerpos que contenían.

Mientras tanto, la Misión de la ONU en Sudán del Sur informó que evacuó a mil 750 personas refugiadas en una iglesia del pueblo de Malakal.