Analiza Liga Arabe crítica situación en mezquita de Al-Aqsa

La Liga Arabe (LA) sesiona hoy en su sede de El Cairo para analizar la situación en la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén, que produjo disturbios en sus cercanías y protestas de legisladores de Jordania.

Los trabajos reunen a los representantes permanentes de los países miembros de la LA, luego de que fueron solicitados por Palestina con el apoyo de Egipto, ante los hechos que se registran en el tercer lugar sagrado musulmán.

De acuerdo al sitio jordano de noticias Ammon, desde hace algunos meses colonos judíos extremistas han incrementado sus incursiones a la mezquita de Al-Aqsa, para Israel el Templo del Monte.

La construcción, proveniente del siglo VIII AC, recuerda el lugar desde el cual Mahoma ascendió al cielo. Desde el año 1187 está bajo control islámico, y por el acuerdo de paz de 1994 entre Israel y Jordania, al cuidado de este segundo país.

En su zona occidental se encuentra el Muro de las Lamentaciones, sagrado para los judíos y único vestigio de dos templos destruidos, uno el de Salomón erigido por orden del rey David para albergar el Arca de la Alianza.

La víspera se dieron nuevos enfrentamientos entre palestinos y fuerzas israelíes, con saldo de 12 palestinos heridos, dos policías golpeados y tres detenidos, indicó la policía de Israel.

El enfrentamiento se registró poco antes del debate en el Knesset (Parlamento israelí), en el cual algunos parlamentarios demandaron la plena soberanía israelí sobre el sitio sagrado para judíos e islámicos.

Los legisladores se quejaron de que en la zona deben quitarse el kippot con el que cubren su cabeza, o que no pueden pronunciar salmos de la religión judía.

Sin el Monte del Templo no tenemos hogar, ni en Tel Aviv, ni en Haifa ni en ningún lugar más, dijo el parlamentario Moshe Feiglin.

Otro legislador, Orrit Struck, se quejó de que musulmanes juegan futbol en la mezquita, efectúan días de campo y defecan ahí.

Empero, para otros legisladores, como Zeheva Gal-On, se ha creado un polvorín pues el debate parlamentario era una provocación para sabotear las relaciones entre Israel y el mundo islámico, así como las actuales negociaciones palestino-israelíes.

El debate en el Knesset generó disgusto entre legisladores jordanos, quienes firmaron una petición a su gobierno para que expulse al embajador israelí y revoque el acuerdo de paz de 1994.

Mediante ese acuerdo quedó reconocido el papel de Jordania como supervisor especial de los lugares sagrados musulmanes en Israel, función que incluye a sitios cristianos y que desempeña desde 1950.