Exposición aborda identidad del municipio colimense Villa de Álvarez

El origen y la identidad del municipio de Villa de Alvarez, Colima, son abordados por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en la muestra presentada en una sala contigua al Teatro del Pueblo de esa localidad.

Abierta hasta el 27 de febrero, la exposición "Villa de Álvarez: Origen e identidad de un pueblo festivo" hace un recuentro gráfico del municipio, reconstruido a través de sus restos arqueológicos y fuentes históricas, detalló el INAH, mediante un comunicado.

Personas de todo el país asisten durante febrero a los Festejos Charrotaurinos de Villa de Álvarez, celebración que se realiza desde 1857 y que incluye corridas de toros, jaripeos, palenques y cabalgatas, entre otras actividades.

Seis investigadores del INAH y uno más de la Universidad de Colima explican el desarrollo del pueblo a través de esta exposición, que va de los tres mil años de ocupación prehispánica a la formación de una idiosincrasia a partir de mediados del siglo XIX, la cual sigue vigente con fuertes vínculos al culto católico y a actividades como la agricultura, la ganadería y la charrería.

De acuerdo con la historiadora María Irma López Razgado, del Centro INAH Colima, el lugar fue un pueblo de indios hasta mediados del siglo XVIII.

Recordó que el ayuntamiento de Villa de Álvarez cuenta con el antiguo templo San Francisco Almoloyan, que tenía como pilar un convento franciscano fundado en 1554 y cuyas ruinas aún se conservan tras un fuerte temblor ocurrido a finales de mayo de 1818 que cambió la historia del poblado.

Los daños producidos en el templo llevaron a la edificación de una nueva parroquia en el barrio de Los Martínez, donde se trasladó buena parte de la población. Luego, el lugar sería elevado a la categoría de villa y en 1860 se le agregaría el apellido del primer gobernador de Colima, Manuel Álvarez.

A partir de 1857, los villalvarenses empezaron a organizar las fiestas charro-taurinas en honor del patrono contra los temblores, Felipe de Jesús, que se celebra el 5 de febrero, y para ello crearon la plaza de toros La Petatera, la cual hace 13 años fue declarada patrimonio cultural del municipio.

Datos e imágenes del Archivo Histórico del municipio de Colima y del libro "Los barrios de mi ciudad", así como de particulares que han participado de las mismas: don Inés Ramírez Cobián, Abelardo Ahumada y Rosalba Cabrera Silva, entre otros, fueron recopiladas por la historiadora.

Se trata de fotografías de los años 30 y 50 del siglo pasado que dan cuenta de la evolución de La Petatera, de un ruedo y una platea, a un coso de dos pisos por disposición de Jesús Banda,uno de los personajes que ha coordinado esta construcción hecha a base de madera, petate y soga.

Figuras como Silverio Pérez "El Faraón de Texcoco", Luis Procuna y Fermín Rivera salieron al ruedo de La Petatera, que también recibió a actores cómicos como Mario Moreno "Cantinflas" y Manuel Medel.

En las imágenes también se observan la participación de charros, chinas poblanas, bandas de viento y payasitos.

De igual forma, en la muestra se aprecian rescates y salvamentos arqueológicos, con los que se han podido recuperar los materiales específicos como cerámica, restos óseos y edificaciones que se encuentran en áreas destinadas a obras de infraestructura.

El arqueólogo Saúl Alcántara Salinas subrayó que los salvamentos arqueológicos realizados en la zona conurbada del valle de Colima dan fe de la fertilidad de esta tierra, la cual fue reconocida por los antiguos pobladores asentados al pie del volcán desde mil 500 antes de Cristo.

"Esta presencia cultural se remonta a lo que conocemos como fase Capacha, alrededor de 1450 antes de Cristo, y sigue una serie de temporalidades que terminan en el proceso de la Conquista. Hablamos entonces de tres mil años de ocupación prehispánica", indicó.

Incluso, Alcántara Salinas, quien dirige los trabajos en la zona arqueológica El Chanal, realizó en 2002 un salvamento en un panteón de la fase Capacha, donde fueron hallados 53 entierros, entre individuales y múltiples, y más de 200 piezas cerámicas.

Con estos rescates, apuntó, "se pueden conocer las costumbres funerarias en una época tan temprana, lo que es inusual, pues sólo se han dado un par de casos en los últimos años. Por primera vez tenemos una visión más amplia de este grupo".

La muestra permanecerá en la sala contigua al Teatro del Pueblo de este municipio hasta los últimos días de las fiestas charrotaurinas, y después será instalada en los campus de la Universidad de Colima en las ciudades de Colima, Tecomán y Manzanillo.