Templo de Nuestra Señora de Dolores será restaurado

Más de tres millones de pesos serán destinados a la restauración de la pintura mural del Templo de Nuestra Señora de Dolores, considerada Patrimonio Cultural de Monterrey, y que por primera vez será sometida a este tipo de trabajos.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) informó sobre el inicio de la primera etapa de la restauración que incluirá las tres crujías con sus muros inferiores, superiores, arcos y bóvedas, así como la luneta de ábside.

El Templo de Nuestra Señora de Dolores, ubicado en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey, es considerado una joya arquitectónica, debido a que fue construido en 1901 con sillar (piedra labrada) y ladrillo, y desde la elaboración del mural no ha sido intervenido.

El recinto destaca también por su planta en forma de cruz, además de una fachada simétrica con dos campanarios, algo poco común en las construcciones de su tipo en la entidad.

El año pasado se acordó la inversión de tres millones 685 mil 734 pesos con el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (Conarte) y la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados LXII Legislatura.

Mediante un proceso de licitación pública, se eligió a Ricardo Mejía Falcón, restaurador de la empresa guanajuatense Restáurika, para realizar la intervención en un periodo de ocho meses, es decir, que los trabajos deberán entregarse a principios de octubre.

Con la anuencia y observación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Nuevo León y la Arquidiócesis de Monterrey, el restaurador encabezará a una decena de personas para realizar el proyecto.

Mejía Falcón se ha encargado anteriormente de trabajos similares como la Parroquia del Inmaculado Corazón de María, el Teatro Juárez, el Santuario Diocesano del Señor del Hospital y San Bartolomé Apóstol, el Templo de San Roque y la Casa Godoy, en Guanajuato.

El egresado de la Escuela Nacional de Restauración y Conservación Manuel del Castillo Negrete, del Instituto Nacional de Antropología e Historia explicó que el trabajo será arduo y detallado debido a la cantidad de decoración y complementos plasmados en la obra.

Agregó que la pintura de la entrada, por ejemplo, fue realizada entre 1938 y 1939, con un estilo neobarroco, semejante al barroco del siglo XVIII, pero con un poco de influencia de "art nouveau" y "art decó", característicos también de la época.

El restaurador informó que el 80 por ciento del mural se encuentra deteriorado principalmente por la humedad y los movimientos propios del inmueble, provocando el desprendimiento de la capa pictórica.

De acuerdo a Mejía Falcón, el trabajo se llevará a cabo en varias etapas, teniendo como primer paso la fijación capa por capa, y escama por escama, para respetar las formas originales y tener un mayor cuidado en las partes más frágiles.

Posteriormente, se realizará una limpieza en seco para retirar residuos, entre ellos, los restos de hollín causados por las veladoras; mientras que el último paso consistirá en resanar todas las áreas carentes para lograr la integración de todos los materiales utilizados.