Nombra Papa sucesor de obispo chileno acusado de abusos

El Papa Francisco designó hoy a Guillermo Patricio Vera Soto como nuevo obispo de Iquique, en Chile, quien sustituirá a un clérigo que renunció en 2012 en medio de un escándalo por supuestos abusos a menores.

Según informó la sala de prensa del Vaticano, Vera Soto era hasta ahora el obispo de San Juan Bautista de Calama y ocupará el puesto de Marco Antonio Ordenes Fernández, quien afronta procesos eclesiásticos y civiles por denuncias de "actitudes impropias".

Nacido en la isla de Maipo el 7 de junio de 1958 y sacerdote desde 1982 por la Arquidiócesis de Santiago, desde el 20 de febrero de 2010 guiaba la diócesis de Calama.

En los últimos dos años Iquique ha vivido una situación complicada. El 9 de octubre de 2012 el entonces Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia anticipada de Ordenes Fernández tras unas investigaciones conducidas por el nuncio apostólico Ivo Scapolo.

Todo precipitó en un puñado de días. Hasta el 1 de octubre Ordenes era el obispo más joven de Chile. Temporalmente se encontraba fuera del país, en Perú, por prescripción médica.

El escándalo explotó inmediatamente. Rodrigo Pino Jelcic dio la cara y acusó públicamente al prelado de haber mantenido una "relación amorosa" de carácter sexual con él mientras era rector del Santuario Nuestra Señora del Carmen de La Tirana.

La respuesta de la Iglesia fue inmediata. Primero la nunciatura apostólica (embajada vaticana) confirmó que, efectivamente, existía una investigación en curso. Y abundó que la misma había comenzado en el mes de abril anterior.

Más tarde, el Obispado de Iquique emitió un comunicado en el cual manifestó su dolor, indicó que Órdenes se encontraba fuera del país y pensaba regresar a la brevedad.

Tres días después, el sábado 6 de octubre, uno de los periódicos de mayor circulación en Chile publicó una amplia entrevista con el clérigo en la cual reconoció sus actos, pero aclaró que esos habían ocurrido "no con un menor de edad".

Sus palabras causaron tanta perplejidad que el portavoz de la Conferencia Episcopal, Jaime Coiro, debió salir al cruce para aclarar que, "para la Iglesia, siempre es tremendamente doloroso que un ministro consagrado al servicio de Jesucristo y de la Iglesia reconozca su participación en conductas impropias".

La Congregación para los Obispos del Vaticano se movió con velocidad y procesó la renuncia obligatoria en cuestión de días.

Ante la traumática situación y tras el anuncio de la renuncia aceptada, este martes 9 la Conferencia Episcopal de Chile expresó formalmente su "estremecimiento y conmoción".

En una nota apuntó: "Confiamos plenamente en que la Santa Sede nos aportará las luces de verdad y de justicia que hoy no alcanzamos a vislumbrar. Invitamos a todos a esperar serenamente el esclarecimiento de los hechos denunciados".