Raquel Huerta-Nava compila la obra de su padre Efraín Huerta

En el marco del centenario del natalicio de Efraín Huerta (1914-1982), poeta y periodista de largo aliento llamado "El gran cocodrilo", su hija Raquel Huerta-Nava se encarga de compilar su legado literario.

Huerta-Nava ofrecerá el próximo 25 de febrero la conversación "Viviendo con Efraín Huerta. Recuerdos de mi padre", organizada por el Colegio de Filosofía y Letras en el Sotocoro de la Universidad del Claustro de Sor Juana, informó la institución académica.

La investigadora en Humanidades y licenciada en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se ha fijado la meta de clasificar la obra periodística e integrarla a los documentos que sus hermanos han donado a la Biblioteca Nacional de la institución, al alcance del público interesado.

A poco más de tres décadas del fallecimiento de su padre, la también poeta ha recopilado hasta ahora un 20 por ciento de la obra de Efraín Huerta, aunque faltan escritos y columnas periodísticas publicadas en más de una decena de suplementos y publicaciones periódicas.

A través de su investigación, Huerta-Nava define a su padre como "un hombre irreverente en sus poemas y en su prosa, desenfadado y con gran capacidad de renovarse", sin embargo, lo recuerda también como el padre divertido con quien paseaba junto a su madre Thelma Nava.

Destacó también que era un hombre culto, con una memoria privilegiada, y quien le inculcó la utilización de los libros como herramienta para investigar.

Recordó que entre los libros favoritos del también conocido como "el poeta de la ciudad" se encontraban los del exilio español, "(Rafael) Alberti y (Antonio) Machado; los cubanos Nicolás Guillén y Alejo Carpentier, con quienes convivió; a Pablo Neruda. Él leía mucha poesía y literatura mexicana".

Además, frecuentó a sus contemporáneos más directos como Agustín Yáñez, Alí Chumacero, Rafael Solana y Octavio Paz, continuó la poeta, quien desde su infancia comenzó a escribir.

Huerta-Nava continuará con la compilación de las obras de su padre, sin importar lo complejo que resulte integrar las más de 150 colaboraciones periodísticas, que aún no se conocen.