Desde niño "Confesor" Hernández quiso ser boxeador

El monarca minimosca del Consejo Mundial de Boxeo (WBC), el mexiquense Adrián "Confesor" Hernández, mencionó que desde su niñez buscó ser peleador y obtener un cinturón universal.

Adrián afirmó que desde muy niño era sumamente inquieto, por lo que su padre decidió inscribirlo a clases del deporte que veía le gustaba a su hijo, entonces de ocho años, quien jugaba con un pequeño costal y más tarde convertiría esa disciplina en su modo de vida y donde triunfaría alcanzando un título mundial.

Un pilar importante en la carrera del "Confesor" es su familia, encabezada por sus padres Raymundo Hernández y Paula Flores, además de sus hermanos René, Diego, Paola y Arantza, de los cuales ninguno práctica el boxeo, pero siempre tienen palabras de aliento y buenos consejos para el guerrero mexiquense, que de no haber sido boxeador le hubiera gustado ser contador público o tenista.

Hernández agradece especialmente a su padre, quien ha seguido de cerca su carrera y lo ha apoyado en los momentos más complicados, como son las horas previas al pesaje y en aquella dolorosa derrota en Tailandia ante Kompayak Porpramook, en diciembre de 2011.

"Aprendí mucho de la derrota, después de sobreponerme me siento muy maduro y yo quiero peleas duras, los sacrificios que hago no son de gratis, a mi me gusta lo que hago, lo hago con gusto y quiero seguir cosechando los frutos de mi trabajo, cuando mi familia, mi promotor y la gente que me rodea y me ha apoyado, me ven contento, ellos también están contentos y con eso estoy satisfecho, aunque no conforme", señaló.

Confiesa que le gusta jugar futbol, pero que no era aficionado de ningún club hasta que la "Perra Brava" barra del Toluca, comenzó a acudir a sus peleas y apoyarlo en las complicadas defensas que ha realizado en su segunda etapa como campeón del mundo.

El de San Buenaventura, quien corre todos los días en la Alameda 2000, dependiendo de las condiciones del clima en la capital mexiquense, sabe que tiene mucho potencial y quiere seguir consiguiendo triunfos ante rivales de mucho nombre y porque no, piensa invadir la división mosca, para seguir siendo favorecido con el cariño de la gente.