Aumenta dólar 12 por ciento en Argentina en segunda jornada récord

El dólar finalizó hoy con una cotización de ocho pesos argentinos, lo que representa un aumento de 12 por ciento respecto al cierre de la víspera y un precio récord en los últimos 12 años.

La constante y creciente cotización oficial del dólar es empujada por el mercado negro, ya que la divisa estadunidense se vende a más de 13 pesos en las llamadas "cuevas", donde se compran y venden dólares de manera ilegal.

Esta mañana, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, negó que el gobierno estuviera impulsando la devaluación, ya que, dijo, ésta responde a mecanismos normales de oferta y demanda.

El auge de un mercado paralelo del dólar en Argentina se debe a que las intermitentes crisis económicas sufridas durante décadas crearon en este país una cultura del ahorro en la divisa estadunidense.

Durante el gobierno de Carlos Menem (1989-1999) la dolarización se instaló oficialmente, ya que el gobierno decretó que un peso argentino valía un dólar, lo que permitió que la clase media viajara y comprara productos importados.

La llamada "convertibilidad" terminó en 2002, en medio de la más reciente y profunda crisis económica argentina, aunque lo que no se eliminó hasta el año pasado, por ejemplo, fue la tasación de propiedades en dólares y la compra de la divisa para ahorro.

A fines de 2011, la presidenta Cristina Fernández comenzó a tratar de desdolarizar la economía y a combatir la dependencia sicológica de esta moneda a partir de fuertes restricciones a la compra y venta.

Por esa razón los bancos cancelaron la posibilidad de comprar o vender la divisa mediante internet, y se estableció que todo aquel que quisiera adquirir dólares debía presentar una declaración jurada y solicitar un permiso especial a las autoridades fiscales.

Además, las ventas de propiedades comenzaron a tasarse en pesos, se canceló definitivamente la posibilidad de comprar dólares para ahorro y se impuso un recargo de 20 por ciento a los gastos en tarjetas de crédito argentinas utilizadas en el extranjero.

Pese a todas estas medidas, la obsesión por el dólar se mantiene por parte de un pequeño segmento de la población, que alimenta un mercado ilegal, desequilibra el mercado cambiario y altera la economía argentina.