Obispo de San Cristóbal pide quejarse menos y actuar más

El obispo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Felipe Arizmendi Esquivel, pidió quejarse menos de lo que sucede a nuestro alrededor o de los demás, ser más autocríticos y actuar más, así como denunciar lo que está mal, sin perder "la paz por la cizaña".

Mencionó que "pareciera que lo que nos hace aparecer importantes ante los demás es la crítica, la denuncia, que no siempre se hacen con suficientes elementos de prueba.

"No valoramos lo bueno que tienen y hacen los demás, sino sólo nos complacemos en quejas y lamentos. En vez de construir y generar esperanza, alentamos desconfianza y rechazo", señaló.

De acuerdo con el prelado, muchas veces, se cree que sólo es bueno lo que se hace o se piensa; sin darnos cuenta que podemos ser ingenuos y cobardes para no denunciar lo que está mal, pero también ser injustos al condenar lo que en el fondo desconocemos.

A través de un mensaje difundido por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Arizmendi reconoció que muchas veces hay razones para quejarse; pero "también es cierto lo que dice Jesús: que vemos más fácilmente la paja en el ojo ajeno, que la viga que llevamos en el nuestro".

Mencionó que los creyentes tienen una luz, que los ayuda a discernir la verdad de la mentira, el bien y el mal, la justicia y la injusticia; con esta luz, dijo, deben juzgar y denunciar lo que perjudica al pueblo, "pero la misión no es sólo denunciar, sino ante todo proponer alternativas".

En la familia, comentó, son constantes las quejas de la esposa contra su marido, y de éste contra aquélla; de los hijos contra sus padres y al revés. "Nos caen mal algunos parientes y vecinos, nos molesta su forma de ser, se nos hacen insoportables; no nos queda más remedio que tolerarlos, pero quisiéramos que no existieran".

Mientras que en "la vida interna de la Iglesia, tampoco faltan quejas y acusaciones: que el párroco tiene mal carácter, que el obispo no nos comprende, que la superiora decide en forma incorrecta, que la gente cambia de religión por culpa de los sacerdotes, que cobran por todo, que son muchos requisitos para recibir sacramentos".