Critican en Nicaragua "evolución política" de Daniel Ortega

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha dominado la escena política nacional durante tres décadas, pero ahora enfrenta críticas y especulaciones por su cambio de personalidad, de estricto y autoritario a conservador y religioso.

Varios de quienes lo conocieron de cerca en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que lo llevó al poder por primera vez en 1985, hoy son sus adversarios políticos y no se atreven a explicar la "evolución política" del mandatario de 68 años de edad.

Previo a inminentes reformas a la Constitución, que oficializarán el precepto, Ortega ha asegurado que ya comparte el poder "50-50" por ciento con su esposa Rosario Murillo, quien ejerce como vocera oficial del gobierno sin un nombramiento oficial.

Henry Ruiz, exguerrillero, antiguo miembro del directorio político del FSLN y ministro de Planificación en la década de 1980, admitió a Notimex que no se atrevía a especular "qué lo llevó a cambiar" en sus posiciones políticas.

Ortega "ha cambiado tanto de aquel revolucionario con cierta teoría marxista en la cabeza. Ahora es supersticioso, consulta las cartas (del tarot con la creencia de adivinar el futuro). Qué diablos voy a saber lo que pasó", confesó.

"Una de las cosas que no se le conocía a Daniel Ortega en aquel tiempo es la cantidad de plata (dinero) que tiene ahora", presuntamente acumulada por negocios en empresas privadas y "la forma abusiva con que gobierna el país", señaló.

Ruiz aludió así al supuesto patrimonio personal de la familia Ortega-Murillo a través de un consorcio de empresas financiadas por Venezuela y la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

El patrimonio personal del mandatario es un asunto tratado con extrema discreción pese a ser un funcionario público obligado a rendir su declaración ante la Contraloría General de la República.

Vilma Núñez, defensora de derechos humanos, reconoció que no tuvo una relación cercana con el actual mandatario durante su militancia en el Frente Sandinista y sólo lo conoció "muy serio".

A estas alturas, dijo sentirse "defraudada" y consideró que "el principal traidor a la Revolución (1979-1990) es Daniel Ortega".

Con una economía estable, tasas de crecimiento promedio del 5.0 por ciento anual, y una alianza estratégica con los empresarios, Ortega ha alejado el fantasma de las confiscaciones y expropiaciones que marcaron su primera administración (1979-1990).

Una tejida red de programas sociales es la cereza del pastel, lo que le ha ganado simpatizantes y ha propiciado una leve reducción de la pobreza (1.4 puntos porcentuales entre 2011 y 2012), que aún afecta a cuatro de cada 10 nicaragüenses.