UNAM continúa estudios para conservación del río Magdalena

A cinco años de haber elaborado el plan maestro del rescate integral del río Magdalena, en el Distrito Federal, investigadores de la Facultad de Ciencias y del Instituto de Ecología de la UNAM, continúan con su monitoreo y exploración.

La coordinadora del Laboratorio de Ecosistemas de Montaña de la Facultad de Ciencias, Lucía Almeida Leñero, informó que además se iniciaron otros proyectos para tener mayor información que podría contribuir en la toma de decisiones para garantizar la sustentabilidad del área.

En un comunicado difundido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Almeida Leñero indicó que el propósito es realizar acciones para preservar, rehabilitar y restaurar los ecosistemas involucrados, así como realizar el saneamiento de sus aguas en áreas urbanas y rescatar los espacios públicos asociados.

Indicó que el río Magdalena es una zona fundamental para la ciudad porque "provee servicios ecosistémicos también conocidos como ambientales, indispensables para los capitalinos".

Además de proporcionar agua, tiene una biodiversidad importante que contribuye a la captura de carbono y es una de las pocas áreas relativamente bien mantenidas del suelo de conservación del Distrito Federal, precisó la investigadora universitaria.

Advirtió que de no tener un adecuado manejo de la cuenca y del río, se podrían ocasionar inundaciones en temporada de lluvias y escasez del recurso en épocas de secas. La cuenca sirve para regular flujos y su estudio es importante no sólo por cuestiones conservacionistas.

Julieta Jujnovsky, quien ha trabajado con Almeida Leñero y realiza un posdoctorado en el Instituto de Ecología, mencionó que no se debe olvidar que la Ciudad de México se asentó en el lecho lacustre de una cuenca endorreica, sin salida al mar.

"Si llovía se llenaba ese lago, ahora nos inundamos porque hemos tapado el lecho lacustre y ahí hemos construido la urbe", aseveró.

La zona es proveedora de servicios ambientales y no sólo de agua potable. Ayuda a regular el microclima y a controlar los desbordamientos, pues es refugio de biodiversidad, incluso, hay especies que sólo existen en esta región y son representativas del área, abundó.

"Tenemos encima un problema de cambio climático. Desconocemos sus consecuencias, pero si estas áreas no se mantienen tendremos modificaciones drásticas". Por ello, para la viabilidad de la metrópoli es fundamental proteger esta cuenca, puntualizó.