De todo el mundo y del país, miles de turistas llegan al DF

Ver "cosas" antiguas que cuentan una historia, el sabor de las tunas, la arquitectura y el arte mexicanos llamaron la atención de Shawna Musgrave, una turista canadiense que volvió a México luego de 32 años de haberlo visitado por primera vez.

Eran principios de la década de los años 80 cuando Shawna conoció y vivió en México durante un mes. Entonces tenía 16 años y pudo hacerlo gracias a un intercambio de estudiantes promovido por el Club Rotario. Nunca olvidó este país.

Originaira de Winnipeg, Manitoba, Canadá, Shawna sonríe mientras confiesa en atropellado español: "Sonará raro, pero esta vez, como entonces, voy a comer una tonelada de tunas. No hay nada con un sabor mejor".

Espera a su esposo y sus dos niños afuera del Gran Hotel de la Ciudad de México. Quedaron de reunirse ahí para comer después de realizar compras en las tiendas de los alrededores del Zócalo. "Aquí mis dólares alcanzan para más", dice al tiempo que esboza una sonrisa.

"Vine por una semana. Espero que me alcance el tiempo para todo", y se apresura a leer en voz alta una lista de sitios turísticos de la ciudad: "el Museo de Antropología, las Pirámides de Teotihuacán, el Templo Mayor, la Catedral, las casas de Diego Rivera y Frida Kahlo, y otras que están en mi itinerario".

Observa los juegos de nieve dispuestos en el Zócalo capitalino, pero que no están considerados en su recorrido. "La nieve es muy divertida", admite, pero no le interesa esa diversión, porque sus hijos son grandes y porque algunas zonas de Canadá tienen nieve seis meses del año.

Saca fotos de su visita pasada. Las muestra. Cuenta además que avisó a su amiga Ernestina Vázquez de su llegada a México y ambas se reunirán para charlar qué ha sido de sus vidas después de tantos años. "Espero que tenga tiempo para todo".

Con naturalidad, la mujer revela el porqué de su interés por los vestigios preshispánicos en México: "Quiero ver cosas antiguas, con historia, porque en mi país las ciudades tienen alrededor de 100 años".

Se cuentan por miles. Canadienses, estadounidenses, japoneses, chinos, españoles, franceses, italianos, entre otros, llegan a la capital del país en estas fechas; algunos para conocer la urbe y otros en su paso hacia destinos de playa como Acapulco, Cancún, la Riviera Maya, Puerto Vallarta o el Nuevo Nayarit.

Arriban también turistas de otras entidades del país que visitan a su familia radicada en la capital del país, o que simplemente quieren gozar de la ciudad, que en estos días padece menos tumultos y del congestionado tránsito de automóviles.

Un caso así es el de Arturo Pérez González, ingeniero petrolero, oriundo del Distrito Federal, que vive en Tabasco. Él "hace base" en la capital, pero pasará el fin de año con su mamá, hermanos, hijos, e incluso con su esposa, en Naucalpan, Estado de México.

"Todos vivimos por nuestro lado. Nos reunimos en fechas especiales, como esta. Quizá sea el trabajo. Yo lo tengo en Tabasco y mi esposa en Chiapas, es que todos en mi familia viven aparte, incluso mis hijos, uno en Cuernavaca y otra en Estados Unidos".

Pérez González asegura que ama el Estado de México, pero decidió pernoctar aquí, en el Distrito Federal, cinco días porque la casa de sus padres "ya está colmada de nietos y no quepo".

El Centro Histórico es muy seguro, opina. De hecho, veo muchos policías en esta época del año. Prefirió quedarse ahí "porque hay mucha variedad de restaurantes, lugares que visitar y el hotel que elegí está muy cómodo".

La ciudad de México es una de las manchas urbanas más grandes del mundo; está dividida en 16 delegaciones y 300 colonias -o barrios- sumamente contrastantes.

Los atractivos están por todas partes, pero se concentran en número en el Centro Histórico: la Plaza de la Constitución, la Catedral Metropolitana, Palacio Nacional y la zona arqueológica del Templo Mayor; además de gran cantidad de museos albergados en casonas coloniales.

Apenas a unas cuadras de distancia está la Plaza Garibaldi, la meca del mariachi y, cerca de ahí, está la Plaza de la República, que alberga al Monumento a la Revolución, en cuyo subterráneo se encuentra el respectivo museo.

No alcanzaron boletos para subir a los juegos de nieve del Zócalo. "Nos vamos a Chapultepec, a La Feria", dice Juana Díaz, turista de Hermosillo, Sonora, quien pide a sus hijos y sobrinos no desanimarse porque aún el día "es joven" y pueden divertirse en otro lugar.

A su familia -que se hospeda cerca de la Zona Rosa, en la colonia Juárez de la ciudad- le interesa conocer el Castillo de Chapultepec, el Museo de Antropología y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

"Venimos por lo menos una vez al año. Viajamos también mucho a Estados Unidos, porque nos queda cerca, pero a mi esposo y a mi nos interesa que conozcan la capital del país y en general todo México, así que vamos cambiando de sitio cada vez que hay vacaciones", asegura.

Un grupo de personas con rasgos asiáticos se toman fotos. Podría tratarse de una gran familia, o de varias familias que decidieron viajar juntas. En sus sonrisas se asoman grandes dientes, pero en este caso ¿cómo saber qué piensan hacer? Simplemente, está en chino...