El potencial escultórico de la mercancía china

*Gabriela Sandoval habla de su labor creativa con materiales del país asiático

*Gabriela Sandoval habla de su labor creativa con materiales del país asiático

Por Cristóbal Torres

México, 6 de junio (Notimex).— Gabriela Sandoval es una artista que, desde hace poco más de un año, se ha dedicado a trabajar con mercancía china para analizar el impacto que puede tener en las economías locales. En entrevista con Notimex, explicó que en el contexto de la pandemia su obra ha adquirido un significado distinto.      Anotó que su creación habla de una economía parasitaria y la producción de bienes culturales. “Estaba trabajando con mobiliario de museo y la manera de transformar objetos chinos en ese tipo de mobiliario; tuve que hacer una reflexión acerca de cómo leer la actual situación sin tener ese impacto xenofóbico”.      Ella consigue esto a partir de abordar el fenómeno desde la perspectiva del arte, reconociendo sus propiedades estéticas, que no se encuentran cerca del entorno recurrente. “Alguna vez mi tía abuela, que vivía en el Centro, me contó cuándo empezaron a llegar artículos chinos durante la década de los sesenta; a todos les encantaban esas nuevas formas y colores que no había aquí. Es un ejemplo de cómo esa estética puede reflejar formas con un potencial escultórico”.      Comenzó a enfocarse en materiales provenientes de China, a raíz de un proyecto que inició entre 2014 y 2015 sobre la venta en calle; ahí comenzó una investigación de objetos y su circulación en el comercio informal. “Visitando los tianguis o las partes del Centro Histórico donde hay ambulantaje, vi cómo podía transformar la estética de esa mercancía en escultura”.      Además de su labor artística, Sandoval también realiza otras actividades como el diseño y la impresión; con el paso del tiempo ya había conseguido un ritmo de trabajo constante, por lo que el cese de actividades debido a la contingencia le impactó. “Estar en casa me ha permitido retomar ciertas ideas que, de pronto, se diluían entre tantas actividades; ahí el confinamiento fue un detonante”.      El actual encierro le ha significado la oportunidad de replantear algunas propuestas que ya tenía en mente; pero debido al trabajo diario, no se había dado tiempo de analizar. “Estoy en un proyecto del laboratorio Piso 16, es una iniciativa que implica trabajar en la calle y replantearse tanto los medios como las formas de producción, pero adaptándolo a las circunstancias”.

El mito del nopal chino

Dentro de los proyectos que pudo aterrizar está iniciar pronto un trabajo sobre la leyenda del nopal chino en Milpa Alta, que desde 2006 se cree que en esa zona se va a comercializar tal mercancía, “pero es totalmente mentira, es un mito, en cada elección local lo usan para unir a nopaleros del lugar”.      Otro de sus proyectos tiene que ver con una galería y estudio móvil, donde alojará a artistas locales y está relacionado con su proyecto de ambulantaje; todos los creadores serán de la periferia, desde el término educativo, geográfico e incluso económico. Gente que está “fuera del mainstream; retoma el uso del espacio público y se inserta en los tianguis, porque ahí hay un permiso consensuado entre los líderes del espacio para negociar”.      Desde febrero de este año, Sandoval comenzó a trabajar con la Galería Unión, donde próximamente participará de nuevo con una obra digital. “El proyecto es sobre mercancía china y el impacto en las economías locales; en este caso, la del museo como galería y sus mobiliarios”.      Es la primera vez que plantea una obra para una exposición en línea, algo que reconoce como un reto por la calidad de los contenidos al momento de ser adaptados. “No se puede arrojar simplemente la información y las imágenes; es necesaria una curaduría y un estudio visual de lo que se presenta”.      Indicó que en la contingencia han nacido muchas plataformas en línea donde los artistas han podido presentar su obra; sin embargo, consideró necesario darles seguimiento y profundizar en ellas para conocer su verdadero impacto.      En el caso específico de Galería Unión, consideró que es una muy buena idea a seguir. “No tiene una sede específica; si bien puede alojar exposiciones en lugares físicos, también es una oportunidad para aprovechar los espacios que existen en línea”.