Puccini, un cazador de historias

*Gerardo Kleinburg conversó sobre la trágica obra “Madama Butterfly"

*Gerardo Kleinburg conversó sobre la trágica obra “Madama Butterfly"

Por Ángela Anzo

México, 2 de junio (Notimex).— Un hombre que vivió con una profunda culpa, dolor y tristeza por haber traicionado a su madre con su formación operística, convirtió estos sentimientos en una de las obras más representadas en el mundo; así lo compartió Gerardo Kleinburg en la charla “Madama Butterfly de Puccini: el dolor hecho ópera".    Durante el programa Hablemos de Ópera, el crítico musical y director versó sobre esta obra en tres actos con libreto de Giusseppe Glacosa y Luigi Illica, basada en el cuento homónimo de John Luther Long y la novela Madame Chrysanthème, de Pierre Loti, estrenada el 17 de febrero de 1904 en La Scala de Milán.       "Se ha convertido por obra y fuerza de la genialidad de Puccini, en una de las óperas más poderosas que existen, una de esas obras que invariablemente, función tras función y año tras año (en los 116 años que lleva de haberse estrenado), sigue conmoviéndonos y partiéndonos el corazón”.       Señaló que el músico y compositor italiano fue un cazador de historias, libretos y mujeres, ya que a diferencia de Giuseppe Verdi, Richard Wagner y otros compositores de su tiempo que se basaban en grandes obras de la literatura, él no fue un lector o un intelectual ni un hombre de novelas, pues encontraba su inspiración en la experiencia teatral, con obras que funcionaban y habían probado ser exitosas.       "Una historia con un tinte más trágico, donde hay un hijo, donde el suicidio se consuma y donde tenemos una verdadera tragedia de ilusión, desilusión, traición, amor y maternidad; por parte de una de las figuras más entrañables, dolorosas, dignas y valientes en la historia de la literatura, que es esta jovencita de 15 años que aparece en el primer acto, llamada 'Cio-Cio San'".      Añadió que Puccini se convirtió en compositor de cada una de sus óperas viviendo primero una experiencia como espectador, por lo que escribió desde el teatro y para el teatro: “Toda su genialidad, su musicalidad, su capacidad de orquestación, su gran conocimiento y dominio de la teoría y armónica, su inagotable inventiva de melodías hermosas, está siempre destinada al efecto teatral, para tenderle una celada al espectador, bajar la guardia y disparar con todas estas herramientas al corazón, para dejarlo desolado".