La historia documental de Nicolás Echevarría

*El cineasta charló sobre sus primeros trabajos y la formación que da a las nuevas generaciones

*El cineasta charló sobre sus primeros trabajos y la formación que da a las nuevas generaciones

Por Cristóbal Torres

México, 28 de mayo (Notimex).— El documentalista Nicolás Echevarría sostuvo una charla con su homólogo, Everardo González, como parte de los "Jueves de cine en Casa Buñuel". Echevarría recordó que desde niño estuvo acostumbrado a convivir con los huicholes y coras en la plaza de Tepic, donde vivió su infancia; pero fue hasta que viajó a Nueva York donde se dio cuenta de la profundidad y riqueza histórica de esos pueblos.        “En una consulta médica, abriendo una revista, me di cuenta por primera vez que era vecino de estos grupos y me llevó a regresar a mi tierra”. Tildó su primer cortometraje, Judea, Semana Santa entre los coras (1973), como un ensayo cinematográfico, tanto en su forma de narrar como en la práctica de realizarlo. “Es uno de los trabajos más audaces de mi filmografía”. Explicó que no utilizó una estructura propia del cine, sino una estructura musical. “Su parte audaz es que cuento la historia como si estuviera componiendo una pieza en forma de sonata”.       Lo comparó con Hikure-Tame, otro de sus primeros trabajos de la década de los setenta, donde utiliza una narración más convencional. Mencionó que sus inicios de cineasta estuvieron plagados de diferentes acercamientos y estilos. Consideró que el rodaje de Hikure-Tame fue una de las experiencias más increíbles que ha tenido en su vida, no obstante, aseguró que las mejores películas son las que pasan atrás de la cámara.       En 1979 dirigió María Sabina, mujer espíritu y Echevarría recordó que el productor, Bosco Arochi, lo llevó en el helicóptero presidencial a Huautla, en Oaxaca. Estimó que fue por instancia de Margarita López Portillo que se hizo esa película. “Yo creo que ella quería conocer a María Sabina y realizar un corto sobre ella”.       Echevarría (Nayarit, 1947) señaló a Gordon Wasson como el culpable de que Huautla se atestara de hippies en la década de los sesenta, debido a su texto publicado en los cincuenta; y mencionó que fue el libro de Álvaro Estrada, María Sabina, la sabia de los hongos, una de sus principales inspiraciones. “María murió a los 85 años, yo la filmé a los 80; ya le daba pena cantar”.       Reconoció que hoy en día no tiene la misma actividad de antes, sin embargo, se ha dedicado a formar nuevas generaciones: “es un medio cada vez más difícil sobre todo si quieres hacer cine de autor, el cine que tú quieres hacer; es como motivar a alguien que va ir a la guerra”. A pesar de las dificultades, dijo que tiene la responsabilidad de mantener el entusiasmo. Se despidió con una invitación a seguir luchando principalmente en estas épocas tan difíciles.