Restringen aplicación de pruebas de COVID-19 en El Salvador

Las autoridades sanitarias de El Salvador comenzarán a restringir la aplicación de pruebas de coronavirus (COVID-19), después de que el país centroamericano haya rebasado el miércoles los dos mil...

Las autoridades sanitarias de El Salvador comenzarán a restringir la aplicación de pruebas de coronavirus (COVID-19), después de que el país centroamericano haya rebasado el miércoles los dos mil contagios, informaron hoy funcionarios del sector salud.

El Ministerio de Salud giró instrucciones donde se especifican las restricciones para la aplicación de pruebas. Ahora, los exámenes ya no se aplicarán a los contactos de casos sospechosos y los pacientes con síntomas serán diagnosticados principalmente a partir del cuadro de la enfermedad.

Según el medio local El Salvador, médicos y enfermeras confirmaron estos procedimientos, los cuales se habían especificado desde semanas atrás. No obstante, ahora, con dos mil 194 casos confirmados, la restricción en la aplicación de pruebas se hará efectiva.

“Con dos mil casos positivos ya no se va a tomar (pruebas) a todos, ya no es obligación, sino que se va ir solo por nexos, por lo cual se centrarán en hospitales, pero ya no va a seguir la rutina de tomar la pruebas”, dijeron miembros del personal de salud al portal citado.

No obstante, expertos centroamericanos como el infectólogo Jorge Panameño consideran este cambio en la estrategia como una decisión que podría resultar contraproducente. Conforme El Salvador se acerca al pico de contagios, no aplicar más pruebas y centralizar su control sería contraproducente.

“La justificación es porque ya pasamos los mil casos positivos, lo cual me parece errático, a estas alturas, se desconoce cuál es la incidencia del COVID-19 en El Salvador. Nadie nos va poder decir cuál es la incidencia real”, opinó el salubrista salvadoreño Ricardo Lara.

Con esta nueva medida, sólo se aplicarán pruebas de coronavirus al personal médico y a funcionarios en primera fila en el combate a la pandemia; es decir, quienes se encuentran expuestos de forma recurrente a pacientes diagnosticados con COVID-19.

“En el manejo de las pandemias cuando se llega a una fase tres es cuando la epidemia se disemina de forma amplia en una comunidad, el número de pruebas deja de tener hasta cierto sentido una razón por el hecho que los casos son tan frecuentes que no necesitan estar confirmándose esos casos”, argumentó el médico internista salvadoreño Víctor Segura.