Discuten lugar de juicio para genocida ruandés

El Tribunal de Apelación de París discute si Felicien Kabuga, banquero sospechoso de haber financiado el genocidio de tutsis en Ruanda, arrestado en Fracia el 16 de mayo, debería ser transferido al...

El Tribunal de Apelación de París discute si Felicien Kabuga, banquero sospechoso de haber financiado el genocidio de tutsis en Ruanda, arrestado en Fracia el 16 de mayo, debería ser transferido al Tribunal de Crímenes de Guerra en Arusha, Tanzania, o a La Haya.

La instancia informará a más tardar el próximo 3 de junio si permite la transferencia del ruandés al Mecanismo para los Tribunales Penales Internacionales (MTPI), en La Haya, en lugar de ser enviado directamente a Arusha, Tanzania, donde en principio debería ser juzgado.

Kabuga había solicitado ser juzgado en Francia alegando su edad, 84 años, estar en silla de ruedas y las enfermedades que padece. El miércoles, durante su primera presentación pública ante una audiencia parisina, negó todas las acusaciones de que es objeto y afirmó que es acusado por envidia y con el objetivo de arrebatarle todos sus bienes.

"Todo eso son mentiras", afirmó en su lengua natal kinyarwanda, ante la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de París. Considerado el hombre más buscado de África, estuvo prófugo durante 26 años hasta el 16 de mayo, cuando fue detenido en la vivienda en la que se ocultaba a las afueras de París.

Días después se encontraron los restos de Augustin Bizimana, exministro de Defensa de Ruanda, otro de los principales sospechosos de haber organizado el genocidio. De acuerdo con las pruebas de ADN, Bizimana murió en agosto de 2000 en la ciudad de Pointe Noire, República Democrática del Congo.

Por otra parte, el próximo 4 de junio iniciará el juicio contra Ladislas Ntaganzwa, acusado de organizar personalmente una mafia que violó y asesinó a más de 20 mil tutsis.

Kabuga era un empresario que, se sospecha, financió el genocidio de 1994 que el gobierno de la minoría étnica hutu impulsó contra los tutsis. Según cifras oficiales, fueron asesinados cercas de 800 mil tutsis, quienes hasta hacía unos años habían sido el grupo con más poder político en Ruanda.

Poco después de la llegada de los hutus al poder, organizaron el genocidio como una venganza por los supuestos vejámenes recibidos mientras fueron una oposición étnica, cultural y política.