Esto es lo que debes saber acerca de las reacciones anafilácticas

Las reacciones anafilácticas son reacciones alérgicas repentinas causadas por fármacos, ciertos alimentos: sobre todo, huevos, mariscos y frutos secos, picaduras de insectos y venenos de animales.

Las reacciones anafilácticas son reacciones alérgicas repentinas causadas por fármacos, ciertos alimentos: sobre todo, huevos, mariscos y frutos secos, picaduras de insectos y venenos de animales.

Adicionalmente, el ejercicio de alto rendimiento, los anticuerpos monoclonales, que actúan sobre partes específicas del sistema inmunológico y las deprimen, algunos antiinflamatorios, como la aspirina, los opiáceos que son fármacos utilizados para aliviar el dolor y el látex, son otros factores que podrían generarlas.

De acuerdo con Peter J. Delves, especialista de la Universidad de Londres en el Reino Unido, estas suelen comenzar en un plazo de 15 minutos después de la exposición al alérgeno, en contadas ocasiones pueden comenzar al cabo de una hora.

Además, los síntomas pueden desarrollarse gradual o rápidamente, comenzando con una sensación de inquietud, aumento de la frecuencia cardíaca, seguida de hormigueo y mareo. A continuación, aparece hinchazón, sibilancias, dificultad para respirar y lesiones cutáneas. La presión arterial puede descender, causando un desmayo.

Otros indicios incluyen: comezón y enrojecimiento, tos, goteo nasal, estornudos, urticaria, angioedema, náuseas, vómitos, cólicos abdominales y diarrea.

Según la especialista, estas reacciones, en algunos casos, pueden evolucionar tan rápidamente que la persona puede sufrir un colapso, interrupción respiratoria, convulsiones y pérdida de la consciencia en menos de cinco minutos.

Esto puede ser mortal a menos que se proporcione un tratamiento de urgencia. Asimismo, la sintomatología puede reaparecer entre cuatro y ocho horas después de la exposición al alérgeno.

Por último, menciona que el mejor tratamiento consiste en evitar el alérgeno. En los casos de urgencias, se administra inmediatamente epinefrina mediante inyección subcutánea, intramuscular o, algunas veces, intravenosa o intraósea.

Si existe una dificultad grave para respirar, se puede insertar un tubo de respiración en la tráquea a través de la boca o de la nariz. De igual forma, se practica una pequeña incisión en la piel que se encuentra sobre la tráquea; se administra oxígeno, de ser necesario, a través del tubo de respiración.