¿Volará el tratado de Cielos Abiertos?

El presidente estadounidense, Donald Trump, encendió las alertas sobre el tratado de los Cielos Abiertos en medio de una campaña presidencial para su reelección, la reestructuración internacional ...

El presidente estadounidense, Donald Trump, encendió las alertas sobre el tratado de los Cielos Abiertos en medio de una campaña presidencial para su reelección, la reestructuración internacional tras la pandemia y su peculiar forma de negociar.

Este tratado permite que sus participantes realicen vuelos de observación en los territorios de los demás. Con ello, los países pueden asegurarse que otros no se estén preparando para ataques militares. Cada uno puede realizar sobrevuelos anualmente con un número fijado. Estados Unidos y Rusia tienen fijados 42 vuelos al año.

Fue negociado después del colapso de la Unión Soviética y firmado el 24 de marzo de 1992 en Helsinki, Finlandia. En ese momento fue suscrito por representantes de 23 estados.

Entró en vigor el 2 de enero de 2002, una vez que Rusia y Bielorrusia completaron el proceso de ratificación de los 19 artículos del documento. Hasta la fecha, se han unido 34 estados bajo la idea de fomentar la transparencia y estabilidad de las regiones.

Trump anunció ante la prensa la intención de salir del pacto al considerar que Moscú lo está violando, “por lo tanto, hasta que se apeguen a él, saldremos. Pero hay muy buena posibilidad de que podamos llegar a un acuerdo o hacer algo para volver a unir este acuerdo”.

Al día siguiente, tal como lo había adelantado el secretario de Estado, Mike Pompeo, se entregaría una nota oficial a Rusia sobre esta intención. Tras el anuncio, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) reveló que realizaría una reunión de emergencia para tratar el tema.

Salida sorpresiva, calculada o método de presión

La salida de Estados Unidos del tratado de Cielos Abiertos debilita el control de armas y la cooperación multilateral, pero no es una novedad. Los antecesores de Trump también han hecho referencia a terminar ciertos tratados.

“Es el caso del presidente George Bush. Intentó salir del Acuerdo Sobre Armas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés), intención que retomó Barack Obama y finalmente se concretó con Trump”, afirmó Jorge O. Armijo, del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales.

“La diferencia es que con el presidente actual sí se están concretando estas decisiones. Se relaciona con su política de America First, su preferencia por los acuerdos bilaterales antes que multilaterales”, agregó Armijo.

Esta es la tercera ocasión en que Trump renuncia a un importante pacto sobre el control de armas. En 2018 abandonó el acuerdo nuclear con Irán y el año pasado dejó el INF.

Resulta inevitable pensar el anuncio de Trump en un contexto global diferente al que había cuando se firmó el documento en Helsinki. De acuerdo con la Universidad Santiago de Compostela, en España, este “únicamente pudo nacer en un mundo que ya no conocía la bipolaridad ni la disuasión nuclear”.

“Cada vez vemos el resurgimiento de una competencia internacional entre nuevas potencias. A su vez, la Casa Blanca tiene la visión de reconstruir su propio poder nacional hacia adentro tras calcular una fragilidad de su poder internacional, sobre todo en lo económico”, estimó el internacionalista Jonathan Maza.

Hubo cierta cortesía de avisarles previamente a los miembros de la OTAN. Esto podría explicar la reunión tan rápida que organizaron ante la inminente acción.

De acuerdo con el diario The New York Times, la decisión se rumoraba desde hace tiempo porque los funcionarios estadounidenses se han quejado frecuentemente de que Moscú violaba el acuerdo al no permitir vuelos sobre una ciudad donde se creía que los rusos desplegaban armas que podrían llegar a Europa.

Rusia sí ha violado el Tratado de los Cielos Abiertos. Además, “es un hecho que es el único país que puede realizar espionaje aéreo al espacio aéreo estadounidense. Las naciones europeas saben que las aeronaves rusas son capaces de ello”, explicó Juan Manuel M. Aguilar, del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE).

Por otra parte, este nuevo “berrinche” de Trump atiende una de sus promesas de campaña, donde aseguró reinventar la forma en que se manejan las relaciones de seguridad atlántica. El ejecutivo considera que la OTAN es muy costosa para su país porque garantiza la seguridad europea, principalmente contra Moscú, sin tener que hacerlo. ”Busca que los europeos aporten más al organismo y que creen una política regional sin requerir de Washington”.

La reelección, el enemigo reciente y la negociación futura

Los internacionalistas consideraron ante Notimex que las tensiones sobre este texto llegan en un contexto marcado por tres elementos principales: la reestructuración que ocurrirá tras la pandemia de COVID-19 y antes de que expire el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III), que vence el próximo año.

La política exterior estadounidense tiene una influencia sensible sobre el electorado. En estas circunstancias, los votantes buscan qué candidato puede responder mejor ante posibles amenazas y en este caso lo harían ante una amenaza rusa o china, argumentó el investigador del Centro de Estudios Internacionales del Senado mexicano Jorge O. Armijo.

“Este tipo de actos de la actual administración buscan renegociar los tratados, al menos militares. Es una jugada político-electoral, pues, al tener efecto en los próximos seis meses, dan tiempo a destensar el anuncio y renegociar el tratado”, agregó el secretario ejecutivo de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, Jonathan Maza.

Esta medida adelanta que los presupuestos de seguridad podrían reducirse tras la pandemia de COVID-19. “Los ejércitos seguirán sus actividades pero sus gastos van a enfocarse en reestructurar la estabilidad social, económica y de salud de los países”, elementos afectados por el virus, expresó el especialista en Política Exterior Juan M. Aguilar.

Por otra parte, Washington y Moscú aún forman parte del tratado START III, pero está a punto de expirar. Los rusos buscan extenderlo en febrero del próximo año por otros cinco años. La contraparte busca eliminarlo a menos que China se una. “Trump busca contener a su principal competidor económico”, agregó Armijo.

Tal vez las formas del ocupante de la Casa Blanca no siempre son del agrado internacional, pero con este movimiento está tratando que esas dos potencias acaten tratados internacionales bajo reglas occidentales. “Quedó muy claro que en la pasada Conferencia de Seguridad de Múnich, celebrada en febrero, algunos líderes internacionales las ven como naciones desestabilizadoras”, apuntó Maza.

Aguilar subrayó que, si Europa y Moscú ceden a lo que pide Trump en la renegociación del tratado de Cielos Abiertos, esta podría ser considerado como una victoria para el mandatario americano en su campaña para la contienda presidencial, que se realizará en noviembre de este año.

Consecuencias de un posible fin del tratado y predicciones

Trump estimó el mismo día de su anuncio polémico: “creo que lo que va a pasar es que nos vamos a retirar y van a volver a querer llegar a un acuerdo".

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso afirmó que seguirá cumpliendo con el tratado mientras siga en vigor, pero calificó de infundadas las acusaciones; la OTAN respaldó las acusaciones de Trump y pidió que Moscú cumpla con el texto.

China lamentó la salida y la catalogó como una manifestación de la mentalidad de Guerra Fría que tiene Estados Unidos, sus acciones unilaterales y el incumplimiento con sus compromisos internacionales.

Tras estimar que Washington no saldrá del tratado, Armijo consideró que esto acrecienta las diferencias e incertidumbre que generó la pandemia. Vulnera el multilateralismo al dejar de invertirse en recursos globales para encontrar soluciones comunes, fomenta la “pérdida de confianza entre aliados” e “incrementa los peligros de una escalada en la carrera armamentista”.

Los estadounidenses no se van a salir del tratado. En caso contrario, Europa podría vivir episodios terroristas y nacionalistas. Para nuestro país, podría representar en un futuro restricciones en los vuelos civiles establecidas por el país vecino, sentenció Aguilar.

Una posible confrontación entre Estados Unidos y China tendría impacto en México porque son su primer y segundo socio comercial más importante. Hay dos caminos posibles, o se renegocia el acuerdo o se desata una carrera armamentista.

En medio de ello, resurgen los análisis de seguridad internacional y nacional. “La pandemia aceleró la transición a un nuevo orden internacional que está en plena configuración, donde las potencias están tratando de llegar con la mejor ventaja posible para asegurar su seguridad interna”, concluyó Maza.