Tralalar historias y fabulaciones

*Juan Gedovius nos habla acerca de su más reciente libro, donde las palabras se convirtieron en dibujos y los dibujos en canciones

*Juan Gedovius nos habla acerca de su más reciente libro, donde las palabras se convirtieron en dibujos y los dibujos en canciones

Por Ángela Anzo

México, 24 de mayo (Notimex).— La lectura te hace cosquillas en la mente, te invita a reír y jugar, a disfrutar el momento y la experiencia, así como a preguntarte cosas... de ello está seguro el narrador e ilustrador Juan Gedovius (Ciudad de México, 1974), que a través de su trabajo nos lleva a sumergirnos en otras realidades.       En entrevista con Notimex, el ilustrador habló sobre su más reciente publicación y aquello que lo inspira a ilustrar revistas, carteles y libros para niñas, niños y jóvenes, esto como una forma de compartir su mundo interior y la fantasía de lo cotidiano, creando personajes y universos únicos.       “Los que nos dedicamos a este tipo de actividades estamos mucho tiempo con nosotros mismos, frente a nuestras máquinas, restiradores y pinceles; yo no soy la excepción, pues paso mucho tiempo en mi mesa de trabajo con mis pinturas y mis lápices”.       Refirió que a la ilustración llegó casi por accidente, por una serie de coincidencias que se dieron por estar en el lugar, el momento y con la disposición indicada; encontrando algo que no estaba buscando; sin embargo, ha dedicado a ello más de la mitad de su vida.       “Me tomó por sorpresa y me encantó, lo empecé a hacer como un trabajo más, aunado a las otras cosas que hacía y terminó por ocupar toda mi existencia, toda mi atención, todo mi esfuerzo y fue fantástico”.       Durante la entrevista con la sección cultural de Notimex, compartió que como para la mayoría de los que se dedican a este trabajo, su motivación pasa más por el corazón que por la cabeza o la billetera, pues lo hace porque cree profundamente en ello y en la importancia de compartir con otros lo que siente... de provocar sonrisas por medio de los libros.       Por ello se ha dedicado a explorar con dibujos, historias e incluso con su propia música, conformando un universo enriquecedor no sólo para los más pequeños, sino también para cualquier persona que esté interesada en conocer el arte que él hace, por lo que considera que su trabajo es para todos los públicos.

De conspicuos fabulantes

Animado con la charla y contagiando su interés, el ilustrador habló sobre Tralalario, libro editado en 2019 por Loqueleo, en el cual realizó un ejercicio de narrativa transmedia, ampliando las posibilidades de acercarse a la historia de un marciano antojadizo, una sirena apestosa, una mascota poco usual y otros personajes.       “Tralalario es un libro que se originó con una serie de textos que emanaron de la primera vez que salvé a la Tierra de una invasión extraterrestre... y dije: 'esto lo tengo que contar'; lo convertí en décimas, que se convirtieron en ilustraciones y canciones. Es una colección de anécdotas, que si bien son muy divertidas, es mi manera de compartir lo que pasó, al menos en mi cabeza”.        Convencido de que faltaba una pieza en este rompecabezas, algo que diera ritmo a sus dibujilíbridos cuentiformes que gusta de musicalizar, dio salida a su faceta de composición con piezas creadas ex profeso y que acompañan cada uno de los pasajes.      “Yo me decía que esto no estaba completo si no le ponía música, porque la misma métrica que llevaba la rima... me urgía y me lo insinuaba; de ello resultó un libro interactivo en el cual se baja una aplicación que te permite descargar la música hecha para el libro, lo que te permite estar leyendo, viendo las ilustraciones y oyendo música al mismo tiempo”.       Explicó que estamos muy acostumbrados a disociar las artes plásticas, la literatura y la música, como si fueran islas separadas en un océano, algo que no tiene sentido para él pues considera que estas artes comparten el mismo espacio, lo que trató de romper con este trabajo.       “No es extraño estar leyendo un libro y evocar música, escenas, vestuarios y todo un contexto que la cabeza nos brinda, lo que también sucede cuando oímos una canción y pensamos en imágenes o cuando estamos dibujando y creamos una historia. Todo está vinculado y es muy bonito que sea así”.