"Una visita al siglo XIX" desde la mirada de Trueba

*José Luis Trueba reúne crónicas de intelectuales destacados de dicha centuria

*José Luis Trueba reúne crónicas de intelectuales destacados de dicha centuria

Por Víctor Jesús González

México, 24 de mayo (Notimex).— Para recorrer los caminos, las casas, las alcobas, los escenarios, la mente, las costumbres o las fiestas de los mexicanos del siglo XIX, el narrador José Luis Trueba reunió crónicas de varios escritores y periodistas de ese tiempo para dar vida a su libro intitulado Una visita al siglo XIX.       “La idea de este libro es una invitación a conocer esa época. ¿Qué le pasaba a la gente? ¿Cómo se enamoraban? ¿Dónde se divertían los mexicanos de ese tiempo? Es decir, vamos a meternos a las casas, al baño, a todos estos ámbitos privados para contar historias y enterarnos de lo que pasaba ahí”, comentó José Luis Trueba en entrevista con Notimex.       “En el libro, como todos los amantes de la vida ajena, queremos saber si se bañaban, cada cuando lo hacían, si olían feo, a qué hora se besaban, si a la guapísima señorita 'le chillaba la ardilla'; es decir, preguntas para saber cómo la gente vivía, soñaba y pensaba... eso es precisamente el material del texto”.       Trueba dijo que su libro es chismoso y mitotero: “El mitote es lo que nos hace conocernos como personas. Por ejemplo, hay una crónica en el libro de Manuel Payno; en ella, una mujer china le echa 'los canes' al vecino; están tan duros los canes, que a la china se le muere un hijo y para festejarlo organiza un pachangón con los vecinos”.       El entrevistado comentó que la sociedad del siglo XIX se divertía con gozo, sin freno y habló acerca del teatro de ese tiempo. “Estaban muy 'amolados' los espacios, eran un muladar; a los actores no los 'pelaban', la gente iba justamente a platicar, tomarse algunos tragos, ligar... y ver cómo andaban vestidos los otros”.       “Cuando llega Santa Anna, dice: 'Vamos a arreglar esto'. Prohíbe que en el escenario metan toros (ya se imaginarán lo que podían meter al teatro), también que las señoras dejen de llevar peinados altos, para que la gente pueda ver la obra... que el empresario presentará la obra completa... que el público no interrumpirá a los actores, ni los escupiera”.

Crónicas y vidas ajenas

José Luis Trueba también dijo que en su libro, los lectores y las lectoras pueden conocer cómo en esa época llegaron las primeras compañías de ballet a México: “pues era un espectáculo sólo para caballeros, porque ir a ver a mujeres con esa vestimenta, en esa época, no era para toda la familia”.       Además, el narrador platicó que los mexicanos de ese tiempo acudían a espectáculos como fiestas de gallos y la fiesta taurina, “incluso hacían cosas que hoy las veríamos con horror. En el libro hay una crónica de Guillermo Prieto donde en pleno zócalo enfrentaron a un toro con un tigre, para saber quién moría primero; según los chilangos el toro representaba a México y el tigre a España”.      “Es un mundo, es una parte de la historia de México donde la gente se diviertía enormidades; se ponían unas borracheras descomunales, comían mucho, había muchos sabores y placeres, eran fiestas como de fantasía, la gente fumaba enormidades... por ejemplo, el presidente Benito Juárez era fumador”.       José Luis Trueba compartió que para tener un idea más clara de lo narrado  en el libro, el texto está ilustrado con grabados de aquella época: “hay un relato que habla cómo era la ciudad de noche y está ilustrado con un grabado de Casimiro Castro, casi de la misma época del texto donde se ve la ciudad precisamente a esa hora”.       Además, el autor aclaró: “Lo que yo hice fue pasar todas las crónicas a un español actual, que sea perfectamente legible, a un español del siglo XXI, respetando el texto lo más que se podía; hay relatos de Manuel Payno, Ignacio Manuel Altamirano, Guillermo Prieto, Manuel Gutiérrez Nájera y otras grandes plumas de ese siglo”.       Antes de despedirse, José Luis Trueba dijo: “Si te gusta enterarte de la vida de otros, da una visita al siglo XIX y te vas a enterar de muchas historias que ocurrían en las vecindades y en las calles; conocerás a gente que tampoco le alcanzaba la quincena… en fin, la idea es meterse en muchas vidas ajenas con el libro Una visita al siglo XIX.