COVID-19 en Rusia, ¿catástrofe o experiencia?

Rusia tuvo recientemente incrementos diarios de 10 mil personas afectadas por la COVID-19. Ahora que los números comienzan a descender y las medidas son flexibilizadas, dos latinoamericanos narran la...

Rusia tuvo recientemente incrementos diarios de 10 mil personas afectadas por la COVID-19. Ahora que los números comienzan a descender y las medidas son flexibilizadas, dos latinoamericanos narran la situación en ese país desde sus experiencias y formación profesional.

Isabel Antonieta Morayta y Pablo Badillo estudian en San Petersburgo el doctorado en Sociología y la maestría en Bioingeniería, respectivamente. La ciudad, ubicada a unas ocho horas de la capital, fue la tercera región más afectada, con un acumulado de 10 mil 887 casos y 90 muertos.

La ciudad federal de Moscú fue considerada epicentro de la epidemia con 146 mil 62 casos y mil 580 muertos. La región de Moscú fue el segundo territorio más afectado con 28 mil 290 casos y 268 muertes registradas hasta la tercera semana de mayo, según datos del sitio de la Federación Rusa Stopkoronavirus.rf.

Ante Notimex, los estudiantes argentinos consideraron la respuesta gubernamental como suficiente y aunque el país rebasó a España en número de contagios confirmados, la situación se mantiene bajo control pese a las dificultades.

El gobierno ruso actuó rápidamente al cerrar las fronteras con China en enero. “Nuestros compañeros chinos ya no pudieron volver a su país. Con Europa la cosa fue diferente, porque se tardaron más tiempo en restringirlas”, explicó el argentino Pablo Badillo.

Aquí no estamos viendo situaciones como en otros países donde se utilizan morgues móviles, ataúdes de cualquier material o fosas comunes. Incluso los medios de oposición, que frecuentemente atacan al gobierno, lo han evitado. “Parece que a la gente en la calle le preocupa más el impacto económico”.

“Nuestra experiencia se basa en las medidas que tomaron las Universidades. En caso de querer salir (a nuestro país) no podemos volver pronto. A pesar de que los casos aumentan, como estudiante y extranjera me siento tranquila”, sumó la también argentina Isabel Antonieta.

Consideró que las autoridades están haciendo lo necesario “para ciudades con poblaciones tan grandes como son San Petersburgo y Moscú. No falta comida, no subieron los precios. Tal vez cuesta un poco conseguir el barbijo de preferencia, pero hay disponibilidad suficiente” de insumos médicos.

“La situación no parece para nada de colapso. Las autoridades transmiten todo el tiempo tranquilidad. Empezaron a aflojar las limitaciones porque es un país muy grande. Los casos en la capital no se pueden comparar con las ciudades del interior, donde se tienen 70 o 30 casos. Establecieron un plan de etapas para ir flexibilizando las medidas”, precisó la también maestra en Sociología.

Moscú, un territorio con el dos por ciento de la población infectada

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, afirmó a inicios de mayo que al menos el dos por ciento de los habitantes de su territorio, unas 250 mil personas, tienen el coronavirus. El Centro de Crisis contra el coronavirus ruso tenía solo una cuarta parte de esta cifra confirmada.

Badillo, maestrante de Bioingeniería en la Universidad de Electrotécnica de San Petersburgo ‘LETI’, consideró que la capital fue de las más afectadas porque se dice “que el dinero está ahí. Los que vienen a estudiar no buscan regresar al interior del país, sino que buscan ir allá a quedarse”.

Narró que los 12 millones de capitalinos tuvieron “cierta resistencia” a creer la gravedad del padecimiento. Rusia, por las características de su clima, registra constantemente muchas enfermedades pulmonares. “La gente se lo tomó como eso, como una enfermedad típica del invierno porque llegó en esa etapa”.

“Da miedo la cantidad de gente que se mueve en el metro capitalino. Es un monstruo. Por más que se reduzca la movilidad, es un montón de gente. Independientemente de si obedecieron o no las normas sanitarias” el contagio fue incontrolable porque tuvieron que hacer funcionar el sistema económico y social, agregó Antonieta Morayta, doctorante de Sociología en la Universidad Estatal de San Petersburgo.

“No hay medidas extraordinarias ajenas a lo que se esté aplicando en otros países. Tenemos mucho contacto con nuestra familia argentina y vamos viendo que pasamos por las mismas etapas. Aunque sí destacan los esfuerzos gigantes que hacen las autoridades rusas para asistir a la población en términos económicos, donde más allá de tener una necesidad de reactivar la economía”, hay gran cantidad de apoyos a los sectores más afectados.

Durante la segunda semana del mes, el presidente ruso, Vladímir Putin, informó la abolición en el segundo trimestre de los impuestos y pagos de cuota para las pequeñas y medianas empresas que sufrieron afectaciones por las medidas restrictivas.

Consideró necesario aumentar en 12 mil millones de rublos (unos 163 millones de dólares) el capital de las organizaciones estatales que prestan apoyo financiero a empresarios individuales, empresas familiares y pequeñas empresas.

Anunció que 27 millones de menores rusos recibirán apoyo financiero a partir del 1 de junio por un valor de 10 mil rublos (135 dólares). Putin agregó que el apoyo lo “deben recibir todos los que lo necesitan” y “especialmente ahora cuando ante todo hay que garantizar la seguridad de los ancianos y apoyar a las familias con niños”.

Las críticas al gobierno, pauta similar entre países

Según el Centro de análisis Levada, una ONG rusa acusada por el gobierno de estar financiada por estadounidenses, la popularidad de Putin ha caído a 59 por ciento frente al 68 por ciento que registró en enero.

Al ser cuestionados por estos reportes, los estudiantes en Rusia de nacionalidad argentina dijeron no haber visto cualquiera de estas encuestas de popularidad, opinión pública e índices de confianza en las autoridades que regularmente se elaboran.

Sin embargo, Antonieta Morayta comentó que en todos los países las quejas de las personas generalmente son similares, “siempre los test son muchos, o la cantidad de muertos son pocos. Las personas creemos regularmente que alguien nos miente. Pero nuestras percepciones suelen ser parciales y erróneas sobre un todo, aun así, tenemos la sensación de que algo nos ocultan”.

“En la última reunión que tuvimos con amigos rusos. Un compañero se quejaba que se hacían pocos test, en ese momento teníamos 100 mil test totales. Ahora son cinco millones de test, somos el segundo país que más testea en el mundo y siguen cuestionando que son pocos o muchos”, agregó Pablo Badilllo.

“Los rusos que viven en la ciudad tienen una versión más negativa hacia al gobierno de Putin. Las veces que estuve en el interior, en lugares más lejanos, he visto que hay una visión más positiva. Dicen que, al estar a cuatro mil kilómetros de la capital, es bueno que los apoyos les lleguen”, explicó el maestrante en Bioingeniería.

La pandemia desde la sociología y la ingeniería

Desde la sociología, Antonieta Morayta dijo que hay una tendencia a generalizar una mirada particular, al individualismo, y dificultad para ponerse en el lugar del otro. Destacó que la crisis de la pandemia también deja en claro la necesidad de un Estado.

“Tras 40 años que nos quisieron convencer que debe ser mínimo, la pandemia está poniendo en evidencia que es necesaria una construcción colectiva que toma en cuenta la construcción de intereses desde un todo integral. Sería interesante ver la mirada de los distintos países para evaluar qué fue lo que prevaleció, si el interés por velar por la salud o la economía”, argumentó la doctorante.

Por su parte, el ingeniero Pablo Badillo destacó que se dispone de una cantidad inmensa de datos. “Hay estadísticas para tratar de averiguar cómo se ha expandido la pandemia, cómo va a dejar de expandirse la misma”.

También es interesante destacar el uso de la tecnología para detectar el contacto social. “Como el caso de Corea del Sur, donde se utilizó la tecnología que usa la gente en su bolsillo y se les siguió hasta debajo de la cama para saber si había estado en contacto con alguien o no”.

“Ahora en Argentina se está pidiendo que hagan una geolocalización. Hay organizaciones protectoras de los Derechos Humanos que cuestionan hasta dónde se va permitir la medida. Muchas veces son los mismos que alaban la respuesta surcoreana, pero se olvidan que utilizaron estas herramientas para reducir el número de contagios”, subrayó Badillo.

Al dirigirse a los mexicanos, los estudiantes latinoamericanos sugirieron atender lo que dicen las autoridades y especialistas en ciencia. “Los médicos están descubriendo qué es la enfermedad y día con día también buscan hacer que las cosas sean más ligeras”, invitó Badillo.

Tras mandar abrazos a su familia en México y Argentina, Isabel Antonieta pidió cuidarse entre todos los latinoamericanos.

“En Rusia somos representantes de nuestra región y ojalá entendamos que somos pueblos hermanos, pueblos amigos. Les diría a los mexicanos que nos cuidemos todos y pensemos siempre en el otro. Sé que hay argentinos varados en México, pero seguramente los hermanos mexicanos los harán sentir como en casa. Pensemos como colectivo para salir lo más pronto posible de las cuarentenas”.