Virus impacta en proceso de integración de Europa, advierte académico

El COVID-19 podría impactar en el proceso de integración de Europa e inclusive descarrilar el proyecto, debido a que agudiza sus contradicciones de fondo y las divisiones en el continente, señaló ...

El COVID-19 podría impactar en el proceso de integración de Europa e inclusive descarrilar el proyecto, debido a que agudiza sus contradicciones de fondo y las divisiones en el continente, señaló hoy el académico Humberto Beck en un seminario virtual organizado por El Colegio de México (Colmex).

“La actual crisis del coronavirus se está convirtiendo probablemente en la más intensa del siglo del proceso de integración”, señaló el doctor en historia por la Universidad de Princeton en el webinar titulado “Resonancias internacionales del COVID-19".

Esta pandemia se suma a las crisis que han golpeado el proceso de integración de Europa en los últimos años, como la debacle económica de 2008, el conflicto por la crisis de refugiados y la salida del Reino Unido de la Unión Europea, abundó Beck.

El académico consideró que el COVID-19 ha resaltado los límites de la solidaridad entre los países miembros y debilitado el espíritu de cooperación continental, que articulan la esencia del programa de integración.

Durante esta crisis, ha retomado relevancia el Estado-nación como entidad responsable de la gestión de la salud y la economía, donde los ciudadanos no emiten sus reclamos, demandas y reconocimiento de políticas efectivas a la Unión Europea y sus instituciones, sino a los gobiernos en lo particular.

Esto se explica porque los países continúan manteniendo el control de aspectos clave de la vida pública europea, como la salud, las fronteras y la economía, a pesar del euro, señaló Beck en la conversación virtual.

Al principio de la crisis, en el continente prevaleció la desunión con medidas hostiles como el cierre de fronteras y la imposición de prohibiciones para exportar equipos médicos, medidas que han ido desapareciendo. La circunstancia fue aprovechada por China, que mostró una solidaridad hacia Europa mejor que la de algunos países del interior, explicó.

Aunque después surgieron medidas de colaboración, relató Beck, como que Austria y Alemania abrieron sus hospitales para pacientes de otros países o la conformación de un fondo común para la investigación conjunta en la búsqueda de una vacuna para el COVID-19, en la perspectiva de fondo la hostilidad permanece.

El académico consideró que la respuesta a la crisis económica que está dejando la enfermedad y su parálisis social requiere de una gran solidaridad que hasta ahora no se ha manifestado entre los países europeos. Por el contrario, prevalece la desconfianza.

Un ejemplo de este desacuerdo es el debate sobre los coronabonos, que son una estrategia para emitir deuda conjunta de rescate en favor de los países del sur de Europa, una iniciativa que es apoyada por países como Francia, España e Italia, pero a la que se opone con rigor Alemania, no obstante que la mayor parte del dinero sería usado para subsidiar gastos en salud, subvencionar rescates corporativos y proteger el empleo.

Alemania argumenta que la emisión de coronabonos desalentaría la implementación de reformas reestructurantes en los estados del sur, que son los más endeudados de Europa de por sí desde la debacle económica de 2008, explicó el doctor Beck.

En este clima de desconfianza, en el discurso han resaltado los estereotipos con que los europeos se descalifican los unos a los otros, relató el académico, de modo que los países del norte son calificados de egoístas y los del sur de flojos, desorganizados, con tendencia al derroche y la mala administración.

Además, la crisis sanitaria deja ver problemas estructurales que siguen sin resolverse a nivel europeo, como la ausencia de una política fiscal común y que no existe hasta la fecha un verdadero presupuesto europeo.

Beck consideró que la crisis económica puede alimentar todavía más al nacionalismo y el populismo de derecha que se han observado en los últimos años en el continente.

Recordó que tanto Angela Merkel, canciller de Alemania, y Giuseppe Conte, presidente del Consejo de Ministros italiano, han comparado la actual situación con la Segunda Guerra Mundial en tanto que desafío para Europa.

Y aunque Conte lo menciona para solicitar la integración entre países, Merkel se contradice al emplear la analogía histórica mientras su país se opone a algunas políticas de cooperación, advirtió Beck.