“Nosotras no tenemos tiempo para festejar”

A veces al atender a un niño Marisol Pérez Peña recuerda cual fue la razón que la llevó a ser enfermera.

A veces al atender a un niño Marisol Pérez Peña recuerda cual fue la razón que la llevó a ser enfermera.

La historia se remonta 40 años atrás cuando las calles de la Ciudad de México ya eran un caos, ahí Marisol, aun siendo una niña, sufrió un accidente automovilístico que la dejó inválida y muda postrada durante meses en una cama de hospital.

“Tanto tiempo en un área de hospital me hizo sentir que yo quería ser como ellos (enfermeras y médicos)”, dice Marisol después de respirar profundamente para rememorar lo que la trajo a laborar desde hace 23 años en un Hospital estatal de la frontera de Piedras Negras, Coahuila.

Marisol es una enfermera de quirófano que, junto a decenas de compañeras madres de familia, son parte del personal de este hospital donde fue instalado el triage para detectar a pacientes con COVID-19 en la región.

Estas madres trabajadoras de la salud han vivido muchos 10 de mayo en los que apenas les quedó tiempo para lamentar no haber estado con su familia. “Por ejemplo hace un año trabajamos y tuvimos una cirugía ese día”, explicó en entrevista para Notimex la experimentada enfermera, quien añadió “nosotras no tenemos tiempo para festejar”.

Sin embargo, Marisol tiene siempre presente a su hija y a su esposo, por eso cumple una rutina para regresar a casa que requiere la misma precisión que el quirófano.

“Cuando llego a mi casa mi hija sale a desinfectarme, ella me sanitiza, ahí mismo me descalzo, me pongo unas pantunflas, de ahí me voy a la lavandería me quito la ropa, luego me meto directo a la regadera y ya después de bañarme puedo comer”, explica.

No muy lejos del hospital donde trabaja Marisol, Sarahí Flores realiza su último año como médica interna en un consultorio comunitario; de ocho de la mañana a dos de la tarde da consultas gratuitas mientras su hijo queda al cuidado de la abuela ante la suspensión de clases en escuelas de todos los niveles.

“La indicación ahorita a las personas es que solo en caso de urgencia salgan de su casa para venir al médico, pero de todas formas tenemos pacientes que vienen diariamente, los atendemos de la mejor forma y los invitamos a que sigan resguardados”, comentó.

Sarahí cuida además de sus papás, dos adultos mayores quienes han seguido al pie de la letra las recomendaciones de su hija sobre no salir de su casa durante casi dos meses.

Al salir del consultorio Sarahí se quita la bata de médica para convertirse en profesora. “Cuando regreso a la casa me toca hacer las clases con mi hijo según lo que nos vayan encargando las maestras en el grupo de WhatsApp. Ya estamos muy adaptados”.

Por la tarde Sarahí vuelve a ser una interna y reanuda sus estudios para que en agosto próximo, y si la pandemia lo permite, finalmente terminar los agotadores siete años de la carrera de médico cirujano.

“En general creo que esto nos hará mejores a todos porque se está poniendo a la salud como una verdadera prioridad”, puntualizó.