LITORAL: In memóriam

José Santos Chocano, cantarle a América

José Santos Chocano, cantarle a América

Conocido como “El cantor de América”, nacido hace 145 años, el 14 de mayo de 1875, el peruano José Santos Chocano fue uno de los máximos representantes del movimiento Modernista, fundado y llevado a la cumbre por el nicaragüense Rubén Darío (1867-1916), cuya obra literaria se caracteriza por hacer una oda a Latinoamérica, a su historia, sus personajes y, sobre todo, su abrumadora y variada naturaleza, desde las selvas tropicales hasta los desiertos, pasando por sus agudas cadenas montañosas.      De un fuerte ritmo y sonoras e impetuosas frases, se propuso con su lírica construir la leyenda, la épica, de los países de América Latina, reconociendo su glorioso pasado prehispánico, para lo que tuvo material temático en abundancia en su propio país y en México y Centroamérica, con claros y significativos ejemplos, así como en sus luchas de independencia y los procesos de construcción de su propia historia, como naciones independientes.      Los países de América Latina empezaban a construir sus vidas sin necesidad o el yugo de otros y eso había que cantarlo, escribir la trayectoria que empezaba a encaminarse hacia la leyenda, y fue el bardo andino quien realizaría con mayor ahínco esa labor, trabajo poético en el que no escatimó de un lenguaje vasto, florido y hasta exhaltado, a la altura de lo que Santos Chocano vislumbró se estaba construyendo. Así, un apartado abundante de su lírica lo dedicó al prodigio natural del subcontinente, con sus ríos, mares y riqueza de sus materias primas y minerales, a su flora y fauna.      Pero igual, cantó a la gesta emprendida por los héroes patrios que dieron libertad y gloria a los países de América Latina, lo mismo que a aquellos que se habían colocado al frente del trabajo de construcción de los países. En esta poesía, a la que muchos han considerado de tipo cívico, se pueden encontrar los nombres de Simón Bolívar o Benito Juárez, como también caben los de los reyes o caciques prehispánicos.      Además de lo anterior, dedicó parte de su poesía a reconocer las bondades que encontró en otro país, fuera del continente americano, España, elegía que también hicieran otros autores del Modernismo, movimiento que abrevó de escuelas precedentes y que en el bardo peruano es diáfano. Al recibir una distinción en su país, afirmó que “en mi arte caben todas las escuelas como en el rayo de sol todos los colores”.      En esa ocasión dio las claves de su trabajo poético: “Mi arte está hecho de historia y de naturaleza; pero conste que en todas las manifestaciones de mi arte y de mi vida he cuidado de no desmentir el concepto emersoniano del poeta que debe, épico como Dante o lírico como Byron, armonizar, sinceramente, su vida con su arte, hasta llegar a ser el protagonista de su mejor poema”.      José Santos Chocano nació en la capital peruana, ciudad donde realizó sus estudios básicos en el Instituto y en el Colegio de Lima, para en 1891 ingresar a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de San Marcos. Cuatro años después fue encarcelado acusado de conspirar contra el presidente de su país, aunque posteriormente salió libre con el triunfo de un nuevo gobierno.      Fue entonces que inició una ardua labor diplomática en países como Colombia y España, pasó por México, donde ejerció como consejero de Pancho Villa, y Guatemala, donde sirvió al dictador Manuel Estrada Cabrera. También estuvo en Puerto Rico y Cuba, para en 1921 regresar a su país, donde cuatro años después su fuerte carácter le llevó a un altercado con un periodista, al que mató de un balazo y por lo que fue a dar a la cárcel por segunda vez.      Se fue entonces a vivir a Chile, donde un desequilibrado mental lo asesinó a puñaladas el 13 de diciembre de 1934, a bordo de un tranvía. Sus restos fueron sepultados en la ciudad de Santiago; tres décadas serían trasladadas a su país natal, donde se le reconoce como poeta nacional.      Su obra se compone de ensayos, obras de teatro, narrativa y poesía, habiendo publicado en este género los libros Iras santas, En la aldea, Azahares, Selva virgen, La epopeya del morro, El derrumbe, El cando del siglo, El fin de Satán y otros poemas, Poesía completa, Los cantos del Pacífico, Alma América, Fiat lux, El dorado: epopeya salvaje, Puerto Rico lírico y otros poemas, Ayacucho y los Andes, Primicias de oro de indias, Poema del amor doliente, Oro de indias y Páginas de oro, los últimos tres títulos aparecidos de manera póstuma.