“Que la gente se quede en casa, mi mejor regalo"

“El festejo tendrá que esperar”, es lo que piensan madres que están expuestas todos los días al COVID-19, y aunque añoran las comidas en los restaurantes y estar en familia, prefieren evitar r...

“El festejo tendrá que esperar”, es lo que piensan madres que están expuestas todos los días al COVID-19, y aunque añoran las comidas en los restaurantes y estar en familia, prefieren evitar riesgos y no planean nada especial este 10 de mayo.

“Que la gente se quede en casa sería mi mejor regalo porque así podré estar más pronto con mi hija”, afirmó en entrevista con Notimex, Blanca Rubicela Martínez Sánchez, urgencióloga en la unidad médica Delgadillo Araujo de Guadalajara y coordinadora del área de hospitalizados de COVID-19.

Los pensamientos de la doctora Rubí, como la llaman sus compañeros, desde hace semanas se enfocan en desinfectarse bien al salir del área de contagios, cuántos pacientes llegarán cuando ella se vaya y sí en algún momento su área se desbordará, por lo que olvidó que se acercaba el Día de las Madres.

“Ni me acordaba que se acercaba el 10 de mayo, me preguntó ni mamá si iba a ir el domingo a su casa. En el hospital también se nos había pasado la fecha. Ahora no va a haber celebración, el mejor regalo es que no haya tantos pacientes, que estemos tranquilos, que estemos bien”, expresó.

Rubí tiene una hija de seis años a la que puede ver cada tres semanas desde el inicio de la emergencia sanitaria. El día de la entrevista con Notimex debió llevarla a casa de sus padres donde la cuidan. Tenían seis días juntas, tiempo en el cual aplicaron siempre las medidas sanitarias.

A su llegada a casa después de su jornada de trabajo, la especialista activa el “momento de disciplina” al grito de “protocolo, protocolo, protocolo”, lo que implica que los zapatos se queden fuera de casa en un trapo impregnado de cloro.

“Llego directo a lavarme las manos. Mi hija sabe que las luces se prenden con el codo, se lava las manos 20 segundos y rociamos con desinfectante en aerosol donde tocamos. La ropa de la calle se va a un cesto y el uniforme a otro. Todo el día es de protocolo”, relató.

Como madre, extraña tener a lado a su hija. Por las tardes hablan por videollamada, hacen tarea de inglés juntas, pero no es suficiente.

“Eso ha sido lo más duro. Lloramos, nos ponemos ‘depres’, pero le digo que no pasa nada, que esto va a pasar”.

Otros años, la celebración del Día de las Madres era familiar, ahora no hay nada planeado. La mente de la doctora Rubí se enfoca en el Coronavirus, por lo que lamenta que la gente no acate las medidas sanitarias y además, agreda al personal médico.

“Te tumban los ánimos, te tienes que cuidar del Coronavirus y de la gente que te puede echar cloro, realmente decepciona, da pena que seamos así. En otros países le aplauden al personal médico, aquí nosotros ponemos en riesgo a nuestra familia y nos tratan así”, señaló.

Rubí, quien está rodeada de enfermeras y doctoras en el área COVID-19 con las que ha trabajado por años, destacó que ninguna se negó a prestar sus servicios para atender pacientes contagiados.

“Sabemos en lo que estamos y vamos a seguir, nadie ha dicho que se va, hemos tenido momentos de crisis, angustia, más de una hemos llorado, pero nos quitamos las lágrimas y le seguimos”, concluyó.