LITORAL: Voz original

Premios literarios adquieren nueva dimensión con Esteban Ríos Cruz

Premios literarios adquieren nueva dimensión con Esteban Ríos Cruz

Ser literato, poeta en lenguas originarias, y recibir reconocimientos por ello no significa nada si no se tiene el compromiso porque esta voz que viene de adentro y profundiza en las raíces no tiene del otro lado del texto, del libro, quien lo lea. Es decir: para que se cierre el círculo de la escritura debe haber un lector que tenga los conocimientos para entender lo que se escribe en su idioma materno, con el que creció, y que incluso pueda escribir en él.      Ese compromiso, la alfabetización de su pueblo en su propia lengua y no únicamente en español, es un deber que siente como propio el poeta diidxazá (zapoteco) Esteban Ríos Cruz (12 de junio de 1962, Asunción Ixtaltepec, Oaxaca), reconocido creador, ganador del Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas y el Premio de Literaturas Indígenas de América, quien en charla con Litoral explicó el nacimiento de su vocación lírica, así como las tareas que emprende para llevar sus obras a su propia comunidad zapoteca.      Recuerda que la literatura indígena es de origen oral, por lo que desde niño escuchó a su padre y a su abuelo contarle narraciones, leyendas, tradiciones, hecho que le impactó. A los 16 años, siendo todavía monolingüe, se interesó en sus estudios por aprender a escribir correctamente y en ese proceso le atrapó la poesía, porque en ella a veces en una línea o un verso se pueden decir tantas cosas de una manera sencilla, con un lenguaje entendible para todos.      Sus primeros textos los había escrito a los 10 o 12 años, pero sin darlos a conocer y menos publicar, pero las lecturas que hizo más delante de creadores locales, nacionales y universales le hizo entender que escribir es un arte y un compromiso para hacerlo como se debe, con una formación disciplinada. Entonces, ya en los años 80 se inscribió en algunos talleres que por fortuna se dieron en su estado natal, en los que conoció a diversos personajes. Ahí fue incentivado a escribir.      En esa misma, continúa, época ganó un concurso de normalistas escritores en diversos géneros, el cual le permitió viajar por primera vez a la Ciudad de México, donde recibió el premio en la categoría de poesía en el Palacio de Bellas Artes. Entonces escribía en español, no en diidxazá, lo que también le despertó la conciencia de que debía hacerlo en su lengua materna, lo que se conjuntó con un movimiento político y social en Oaxaca a favor del orgullo de las culturas originarias.      Pero también a nivel nacional hubo ese impulso hacia los pueblos originarios, y en ese contexto conoció al poeta y promotor cultural Carlos Montemayor, lo que fue un respaldo decisivo para escribir en su idioma originario, y ello fue posible porque desde los años 50 se contaba con una gramática zapoteca, a la que se dedicó para aprender a escribir, porque es muy común que la gente hable alguna lengua o sus variantes, pero no escribirla, porque no se enseña. A la par, leyó a otros autores que utilizaban, aunque sea en parte, el diidxazá y que ya contaban con un reconocimiento, como el maestro Andrés Henestrosa (1906-2008).      Entonces empezó a concebir para su publicación poemas originalmente escritos en zapoteco, que luego pasaba al español, lo que no es fácil porque si hay diferencias entre una lengua y otra en conceptualización, en vocabulario, anota al mencionar que el diidxazá es una lengua tonal. Puso como ejemplo que tiene tres diferentes tipos de vocales: la sencilla, la cortada y la pareada. Actualmente en la mayoría de los casos escribe en zapoteca y luego en español, pero hay casos que es al revés, por la particularidad de cada lengua y dependiendo de cada poema.

Reconocimiento y compromiso

Por su poesía Esteban Ríos Cruz ha recibido varios premios, entre ellos el Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas y el de Literaturas Indígenas de América, que es un orgullo y un compromiso porque sabe que tiene el deber de sensibilizar a su pueblo, de apoyarlo para que pueda hablar, leer y escribir en su idioma materno; que se difunda su trabajo, pero también que haya quien lo lea en diidxazá.      Entonces también se ha fijado la obligación de ampliar el espectro de alfabetización de los zapotecas en su idioma de nacimiento, porque de nada sirve que él gane premios y reconocimientos si no hay quien lo lea, y en eso también se encuentra trabajando ahora, incluso desarrollando materiales como un vocabulario básico, cuentos, teatro de sombras, un memorama o lotería para que esa lengua se conocida cada vez por más personas. De otra forma no se cierra el círculo de escritura-lectura, y con ello el literato no tiene razón de ser, indica.