Las caras ocultas de Hernán Cortés

*Parte de la historia de México con detalles de la vida cotidiana

*Parte de la historia de México con detalles de la vida cotidiana

Por Víctor Jesús Gónzalez

México, 28 de marzo (Notimex).— La historia oficial que desapareció a partir de la democratización del país, fue esa historia que nos enseñó a ver el pasado en una sola óptica de "buenos" o "malos" y eso ha contribuido mucho a la polarización del país porque muchas generaciones crecimos con esa idea, declara Alejandro Rosas en entrevista con Notimex, autor de Las caras ocultas de Hernán Cortés (2019).       “Después de la apertura democrática ha habido un esfuerzo para ir desmitificando, para tratar de construir una mejor imagen de la historia, una mejor imagen de los personajes, mucho más cercana a la realidad de personas de carne y hueso, con matices”, relata Alejandro Rosas.       Este divulgador de la historia de México también comenta que después de la Independencia se formó una idea en contra de los españoles, pero realmente el momento en que se empieza a dibujar un Hernán Cortés como un rufián, un violador o un ambicioso, viene a partir de la década de los veinte cuando a través del muralismo:       “Importantes artistas como Diego Rivera empiezan a proponer la idea de un Cortés que es todo lo anterior, de hecho, uno lo ve pintado en los murales de Palacio Nacional como un personaje contrahecho, malvado, que desde esa óptica vino a explotar prácticamente a todos los pueblos indígenas de México”.       Y agrega: “Esa es la idea con la que crecimos muchos; la idea centrada en, por ejemplo, 'los malditos tlaxcaltecas' traidores por haber apoyado a los españoles, desde luego no puede faltar 'la traición de Marina' por haber ayudado a Cortés; es decir, toda una óptica totalmente errónea de la interpretación de la historia”.

Reinterpretar la historia de México

Así el autor de Las caras ocultas de Hernán Cortés, en su libro lo que propone es hacer una relectura de tal personaje, “sin prejuicios, es decir, ya no pensemos en 'malditos españoles, nos han arruinado'; ya pasaron 500 años, nosotros necesitamos reinterpretar nuestra historia para poder seguir creciendo como sociedad”.       “Seguimos dolidos por estos eventos históricos; entonces, el Cortés que propongo, es un Cortés que llega a las costas mexicanas, conoce bien, se entera perfectamente de cuáles son las contradicciones en Mesoamérica; de cómo gran parte de los pueblos indígenas están en contra de los aztecas y él va viendo cómo le convenía enfrentarlos”.       El historiador comenta que sin la participación de los tlaxcaltecas y otros pueblos indígenas era imposible que Cortés, con los 1400 soldados que aproximadamente tenía, pudiera conquistar al imperio más poderoso de lo que hoy conocemos como Mesoamérica, es decir, el imperio mexica; y por eso, a Alejandro Rosas le interesa la divulgación de la historia de México:       “Mis libros están dirigidos a un público general, no especialista. En este libro, Las caras ocultas de Hernán Cortés utilicé referencia de grandes autores del proceso de la conquista como José Luis Martínez, Bernal Díaz del Castillo o Hugh Thomas, para, desde ahí, narrar una manera distinta de acercarse al personaje histórico”.       Rosas también comenta que en su libro el lector encontrará detalles como la expedición de Diego de Ordaz cuando sube al Popocatépetl o cómo los baños públicos, que existían en Tenochtitlan, dan una idea de la extrema higiene de los antiguos mexicanos en comparación con los españoles y otras referencias de la vida cotidiana de ese tiempo.       Y aclara: “Yo lo que les garantizo a mis lectores es que, en este libro, no hay nada de ficción, no es una novela histórica, es divulgación; es decir, todos los datos están sustentados; por ejemplo, el joven tlaxcalteca Xicohténcatl, combate a los españoles, antes de ser aliados, porque quiere demostrarle a los señores de Tlaxcala que los caballos no eran bestias divinas y por eso le corta la cabeza a uno”.       Bajo esta lógica, Alejandro Rosas recalca que seguimos muy peleados con el pasado y por eso es necesario replantearlo: “el pasado se vuelve un campo de batalla del presente y yo creo que no debe de ser así, no podemos seguir defendiendo si Juárez fue mejor que Maximiliano o Agustín de Iturbide fue peor que Hidalgo; hay que saber bien de dónde venimos, pero las nuevas generaciones necesitan volver a pensar nuestra historia para que desde ahí nazca y se consolide, la identidad y fortaleza multicultural de México".