Éxodo Fest, un festival subterráneo e independiente

*Miguel Martínez, uno de los organizadores, explica que la edición XVIII se recorrerá al próximo año

*Miguel Martínez, uno de los organizadores, explica que la edición XVIII se recorrerá al próximo año

Por Cristóbal Torres

México, 27 de marzo (Notimex).— Aunque la edición número 18 del Éxodo Fest, un festival realizado en el Parque Nacional La Malinche, en Tlaxcala, que convoca a diversas bandas tanto nacionales como internacionales con un perfil específico: dar un mensaje positivo con su música, se celebraría del 9 al 11 de abril, la organización anunció que por motivos sanitarios el festival será hasta 2021.       En entrevista con Notimex, Miguel Martínez, principal organizador del evento, expresa: “Definitivamente somos conscientes que sería una imprudencia realizarlo dadas las condiciones actuales no sólo del país sino mundialmente”; aunado a que las bandas internacionales no están en condiciones para venir, “ayer nos avisaron que el gobierno de Estados Unidos les está impidiendo el regreso”.       Si salen de su país, deben entrar en una cuarentena de 14 días para verificar que no haya ninguna infección; es por estas condiciones que se vuelve “prácticamente prohibitivo hacerlo este año”, reconoce Martínez; “pero de ninguna manera afectará la visión del festival de continuar adelante; seguiremos el siguiente año”.       A diferencia de otros festivales cuya premisa principal es hacer negocio, el Éxodo Fest trabaja bajo un esquema distinto: El evento es gratuito para todo aquel que desee acudir; sin embargo, con 500 pesos acceden a una zona especial frente al escenario. “El festival siempre se ha financiado por medio de nosotros mismos”.       Cada año, los miembros de la organización aportan dinero de sus respectivos trabajos y negocios, “a veces no falta alguien que se añade a la lista y nos apoya con algo; todo lo vamos juntando”. Martínez no entiende cómo han podido sobrevivir, “es difícil hallar una explicación, pero afortunadamente no tenemos ni una sola deuda por hacer el festival”.       Después de cada edición, la organización termina “tablas”, es decir, sin ganar, pero tampoco perder, lo cual señala que “es curioso y hasta irónico, pero hemos podido sostener este festival durante 18 años y de forma ininterrumpida sin cobrar. Ha sido gracias a la cooperación de la gente que ha creído en el proyecto”.

Propuesta más positiva

Confiar en la conciencia del público ha sido una apuesta arriesgada por parte del Éxodo Fest, pues al principio no todos cooperaban con el donativo. “En México tenemos una cultura donde nos cuesta muchísimo dar, porque si fuera para el chupe y todo eso, pues todos ponen; pero para cosas alivianadas e iniciativas buenas, todavía nos cuesta mucho”.       Recuerda que en las primeras ediciones había asistentes que “literalmente no daban ni un peso”; sin embargo, a medida que el festival ha crecido la situación ha cambiado. Asegura que en 2019 el Éxodo Fest tuvo la mejor respuesta obtenida en la historia del festival, “poco a poco la gente ha adquirido mayor conciencia de dar”.       Cada año, tanto Martínez como los organizadores procurar armar un cartel variopinto que puede ir desde metalcore, hasta heavy e incluso death metal. Para este año habían anunciado a Bloodgood y Wolves at the gate, ambas agrupaciones de Estados Unidos; además de Sacrificium, banda alemana que el año pasado publicó un nuevo trabajo después de un lustro en silencio The Avowal of the Centurion (2019).       El promotor explica que el Éxodo Fest busca traer bandas que tengan una forma de pensar distinta, “la mayoría de las agrupaciones que traemos traen un mensaje positivo, incluso hasta cristiano, así seleccionamos grupos que manejen estas ideas en sus letras e incluso en su propio estilo de vida”.      A pesar de ser un festival subterráneo, la cantidad de personas ha ido creciendo: "Éramos como 30 o 40 personas a lo mucho; pero luego empezó a subir, pasamos a ser 100, 150, 300 y ya en 2019 tuvimos alrededor de tres mil personas”. Aunque la cantidad no se compara a la de otros festivales, Martínez matiza que “el festival se realiza en un lugar que no es tan fácil de llegar; el hecho de que la gente acuda ya habla de un esfuerzo y de unas verdaderas ganas de ir. No buscamos la cantidad sino la calidad de gente, que el espectador sea diferente”.       Asegura que la intención es seguir con esa tendencia: “Queremos seguir hacia adelante sin necesidad de traer esas mega bandas que te cobran a lo mejor un millón de dólares por tocar”. Reconoce que su evento es de bajo presupuesto, pero “de esa forma tratamos de convocar a la gente no tanto por las bandas sino por el concepto del festival”.