Los observatorios en Mesoamérica

*Estos edificios tenían múltiples utilidades, como el registro de los astros y el culto a las deidades

*Estos edificios tenían múltiples utilidades, como el registro de los astros y el culto a las deidades

México, 27 de marzo (Notimex).— En la época prehispánica, un observatorio era, en muchos casos, una especie de oráculo, porque los registros del movimiento de los astros consistía en una forma de expresar la voluntad divina; habría que entenderlos como templos, como lugares de oración y no solo de ciencia.       Así lo afirma el arqueólogo Orlando Casares Contreras al explicar que estos espacios disponían de edificios en forma piramidal y plataformas que, además de utilizarse para realizar actividades políticas o religiosas, servían como marcadores o puntos de referencia que indicaban las salidas y puestas del Sol y los movimientos de la Luna y de Venus.       De acuerdo con la información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), otro uso de dichos edificios era rendirle culto a las deidades que habitaban la bóveda celeste, con base en la cosmogonía indígena. Con ese fin, también se construyeron estructuras orientadas hacia las direcciones especificadas por el movimiento aparente de algún astro, con la intención de poner en armonía la obra humana con el cosmos.       El arqueoastrónomo Jesús Galindo refiere que los sacerdotes mesoamericanos también construyeron edificios orientados de acuerdo con eventos planetarios. Un ejemplo es el Palacio del Gobernador, en Uxmal, Yucatán, el cual en la parte superior tiene mascarones antropomorfos con el glifo maya de Venus; el eje de simetría del edificio señala la posición extrema de Venus en el horizonte como Estrella de la Mañana.       Otra modalidad de las ciudades mesoamericanas son los observatorios cenitales, donde la incidencia de los rayos solares al interior de un recinto indica la llegada del Sol a posiciones extremas en el cielo; a la par de las cámaras subterráneas, construidas bajo tierra o en el interior de un edificio.       Diferentes arqueoastrónomos coinciden en que en la observación del firmamento estaba el sustento del poder de la clase dominante de las culturas mesoamericanas: quienes tenían el poder eran los intermediarios entre los hombres y los dioses, los sacerdotes que predecían el paso del tiempo, la aparición, alineación de los astros y la interacción con las deidades.