Club de Lectura Las Aureolas cumple 25 años

*Alejandro Aura, fundador

*Alejandro Aura, fundador

Por Víctor Jesús

México, 23 de marzo (Notimex).— Luego que un grupo de señoras le propusieran al escritor Alejandro Aura crear un grupo de fans en su honor, el también poeta aceptó la idea del colectivo pero se los cambió por un perfil que él consideró menos absurdo: el Club de Lectura Las Aureolas, espacio que este mes cumple 25 años de existir.      —Estaba emulando justamente lo que llegó a hacer Juan José Arreola en Casa del Lago en ese momento, donde en ese recinto de la UNAM se reunían los fines de semana para leer en voz alta a un público versado o no versado—, explicó en entrevista con Notimex el narrador Héctor Iván González.      El también estudioso de literatura comparada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dijo que el objetivo del club de lectura fue y será centrarse en la literatura, de acuerdo a una regla fundacional que marcó el propio Aura: “la búsqueda de los clásicos; en el espacio se ha leído El Quijote, La Odisea, La Eneida de Virgilio, El Infierno de Dante o poemas de Rubén Darío”.      —En el caso de los que no conocíamos algunos clásicos, ahí pudimos acercarnos a este tipo de literatura, que por lo menos tenía 100 años de antigüedad. En ese club recibimos parte de nuestra formación intelectual un grupo de jóvenes como Hernán Bravo Varela, Pavel Granados o yo—, mencionó el también ex coordinador del club Las Aureolas.      El foro que se ocupa para esta actividad sigue siendo la zona de trastienda del bar El Hijo del Cuervo, en donde durante estos 25 años se han recibido a las y los interesados de las 12:00 a las 14:00 horas sin ningún problema. El espacio tiene la capacidad de albergar entre 50 y 80 personas y actualmente el narrador Carlos Carranza tiene la responsabilidad de organizar el club.      Para el entrevistado, lo que sigue y seguirá siendo fundamental es este espacio de fomento a la lectura y al pensamiento “es la cercanía con el texto; lo que ha sido legítimo es la proximidad con el otro, la alteridad, el dialogo, pero, sobre todo, la verdadera pasión por la literatura”.