Me interesa una escritura poética: Adolfo Domínguez

*En su primer libro, "Juan Griego", el escritor español plantea una metáfora de América Latina

*En su primer libro, "Juan Griego", el escritor español plantea una metáfora de América Latina

Por Juan José Flores Nava

México, 19 de febrero (Notimex).— El español Adolfo Domínguez es conocido como un destacado diseñador de modas y un exitoso empresario, pero, hasta ahora, muy poco se sabía de su faceta de escritor, la cual quedó confirmada con la aparición de Juan Griego, una novela que su autor fue hilvanando durante casi 30 años.       El libro, de más de 700 páginas escritas, casi todas, en verso libre, es, según Domínguez, una obra sutil, de muchos matices, con muchas capas y que, por lo mismo, se puede leer en claves distintas. Además, aunque casi todo el tiempo hay una sola voz narrativa, aborda a muchos personajes, sobre todo mujeres, por lo que es como una novela del siglo XIX, porque para el autor la humanidad se revela en su conjunto.       "Un mosaico de gente es como un prisma que descompone la luz en colores; así como todos los colores son la luz, todos los personajes son la vida, lo que pasa es que nos gusta creernos únicos, creemos que la única verdad es la nuestra, ¡para nada! La verdad del otro es importante también, así que mi novela es un mosaico, una novela mundo que quiere entender el momento que me tocó vivir a mí como joven”, platicó en entrevista con Notimex.        Juan Griego es un oficial de la Armada Argentina que emprende un viaje por la oscura América Latina de los años ochenta del siglo XX, es un hombre al que —en su odisea— lo atraviesan algunas de las preguntas que se han hecho aquellos que han nacido “en el lado equivocado del mundo”, por lo que intenta entenderlo y busca lectores que quieran entenderlo con él.       “¿Qué quiero entender? Por qué un lugar como Buenos Aires, que lo tuvo todo, que en los años cincuenta fue quizá la ciudad con más acumulación de capital del mundo, 30 años más tarde no tenía nada, era un pueblo arruinado, una ciudad quemada. ¿Por qué? ¿Qué decisiones tomaron? ¿En qué se equivocaron los agentes sociales, los responsables, el pueblo, todos?”.       Para Adolfo Domínguez (España, 1950), Juan Griego es una metáfora de América Latina: “Por eso este libro va de entender cómo somos y por qué somos lo que somos. ¿Por qué los emigrantes van de sur a norte y no de norte a sur? ¿Por qué el sur es el lado equivocado del mundo? ¿Qué hicimos mal? Yo quise escribir esta novela para gente que quiera entender eso. A mí me ayudó a comprender el mundo en el que nací, de dónde vengo y a dónde voy, el mundo que me rodea”.

Un libro escrito sin diccionario

En las páginas finales de Juan Griego, la editora del libro, Susana Prieto Mori, cuenta que en el otoño de 2017 el autor de la obra le entregó un manuscrito que parecía una tesis doctoral: “Eran dos canutillos de 300 páginas cada uno con el título Juan Griego. Poema épico en un tono menor. Nos habló brevemente de la novela: Argentina, dictadura militar, profusión de personajes, recuerdos de infancia y adolescencia, el diario de su vida”.       Sin embargo, cuando Defausta Ediciones aceptó publicar la novela, sugirió que llevara simplemente el nombre de Juan Griego, al respecto, Domínguez confiesa que a pesar de que le quitaron la segunda parte del título, sigue creyendo que "es un poema épico en tono menor. En tono mayor es imposible. Ya pasaron esos tiempos de personajes de un solo color: blancos o negros. Ya no existen. Juan Griego es un poema épico, pero menos enfático. En estos tiempos un poema épico no puede ser enfático, pero sí musical”.       Al ser interrogado acerca de por qué, en estos tiempos, un poema no puede ser enfático, respondió: “Porque si lo fuera no te crees la historia ni los personajes. Si hoy alguien escribiera la Odisea, que es una obra sublime, seguro hace el ridículo más absoluto. Nadie se cree esos personajes, no son necesarios ya porque en aquel tiempo había que convencer a la gente, persuadirla para luchar por el mundo, para pelear y morirse por el grupo, pero ya nadie se cree esas historias”.       En 1992 —recordó el autor— la editorial Mondadori le publicó un libro que ahora podría considerarse el borrador de esta novela: “Ese volumen evolucionó desde entonces hasta ahora de manera constante hasta llegar al último minuto de hoy, pues de hecho la obra sigue evolucionando: tengo correcciones por hacer. La escritura es un no acabar nunca. A mí me interesa una escritura poética... y eso lleva su tiempo”.       Desde su punto de vista, Juan Griego tiene una trama trepidante y aseguró que en México las obras El llano en llamas y Pedro Páramo, ambas de Juan Rulfo, tienen eso: una trama que es corregida hasta la extenuación para convertirse, al final, en música. “Eso es lo que ha hecho Juan Rulfo: ¡250 páginas de música! Es un milagro. Ése es, precisamente, el tipo de escritura que a mí me gusta.       “Yo he escrito mi libro sin diccionario. Usé, hace muchos años, el diccionario, pero ahora quería usar palabras que emplea todo el mundo y eso se nota. No hay, creo, una palabra que chirríe, la escritura de Juan Griego es muy sencilla: sujeto, verbo, predicado. Ese orden provoca música; y luego, pocos adjetivos, pero los justos; y metáforas, sólo cuando son vibrantes y añaden sentido. Por eso me llevó tantos años, porque fui a la búsqueda de la palabra inevitable”.