Es cuestión de talento, no de género

*Federico Arana explica por qué ya no se realizó su presentación en el Museo del Chopo

*Federico Arana explica por qué ya no se realizó su presentación en el Museo del Chopo

Por Cristóbal Torres

México, 9 de marzo (Notimex).— Para Federico Arana (Tizayuca, Hidalgo, 1942) es cuestión de calidad y no de género lo que determina el talento, “no creo que haya alguna diferencia entre hombres y mujeres; lo que se requiere es calidad, imaginación e inspiración”. El músico considera en gran estima una presencia escénica adecuada, “es lo mismo que se le puede exigir a cualquier músico; no me parece que debería existir alguna diferencia por el género”.       Lamenta que actualmente el físico siga siendo un factor para determinar la calidad de una cantante, “hay personas que estiman mucho lo que podría llamarse belleza física, que la persona sea atractiva; si una cantante cumple con eso tiene un plus”.       Ejemplifica que el talento no viene necesariamente en cuerpos a la medida, “por ejemplo, escuchemos a Edith Piaf, ella no era precisamente atractiva y fue muy famosa; en cambio hay tantas muy atractivas que no pueden ni cantar”.       Las épocas actuales pueden tener ventajas que antes no existían, considera el fundador de la banda de rock Naftalina, “lo que se exige hoy puede que incluso sea menos de lo que se exigía antes” porque “ahora hay recursos para modificar la voz, por ejemplo”.       Recuerda a Pastora María Pavón Cruz, mejor conocida como La Niña de los Peines, “era un verdadero portento de voz, tenía un estilo inigualable para cantar flamenco”; fue su talento lo que la hizo brillar, “aun sin ser una mujer atractiva precisamente”.       El autor de "Las Jiras" considera que actualmente hay menos complicaciones en el camino de una mujer que se dedica a la música, “aun cuando hay muchos productores a quienes todavía les encanta invitar a mujeres para ver si pueden sacar tajada erótica del asunto”. Aunque quizá las “conciencias puras pueden considerar inmoral que una mujer se dedique a las tablas”, hoy en día la sociedad es más abierta y menos reacia a ver a una mujer en un escenario.

Su reciente disco, un viacrucis

Sin embargo, eso no significa que anteriormente no haya habido mujeres dedicadas a la música, Arana menciona que las hubo siempre en todos lados, “si uno revisa la historia y analiza la música popular, pues siempre estuvo repleto de mujeres; tanto en géneros marginales como el blues hasta el pop más limpio de sugerencias”.       Arana menciona que en Cuernavaca no cundió mucho el paro nacional, “aquí no se notó gran cosa; ayer fui al zócalo como a eso de la una de la tarde y no había nadie. No sé si llegaron después, tal vez sí, pero parece que aquí no pegó mucho el asunto”.       Hace unos meses salió el más reciente disco de Naftalina: Dichosa culpa y se había anunciado un concierto de presentación en el Museo del Chopo; sin embargo, el músico explica por qué ya no se llevó a cabo, “se me vino abajo porque era imposible compaginar tantos intereses diferentes”.       “Resultó que no tenían equipo de sonido, entonces ya no hubo forma”; las condiciones son muy adversas, “somos muy rupestres; las giras son organizadas por compañías que tienen mucha posibilidad comercial y nosotros siempre operamos con números rojos, ¡pero un rojo subido!”.       Cree que “a lo mejor si le pongo una veladora a San Martín de Porres”, se pueda armar el concierto que tenía planeado, “la verdad es que no veo cómo”. Actualmente sus compañeros de banda andan dispersos, “uno vive en Tamaulipas, otro en Mérida, otro en España; la verdad es que juntarlos es complicadísimo”.       Bajo esas circunstancias, Arana cree que terminar el disco fue “un verdadero milagro, todo un viacrucis; pero bueno, ya finalmente salió y esperamos que ocurra algo con él”.