Cuartetas casuales

Decisiones

Decisiones

Víctor Roura

¿Bastaba acaso con solo mirarla?

En la relación hace falta el tacto.

Para la mujer, con el tiempo, el acto

de amor es prescindible. ¿Cómo amarla,

entonces? Me pregunta, un poco airada:

“¿Me quieres a mí o a mi cuerpo? ¡Confiesa!”

Y se torna impasible su mirada.

Las cartas están ya sobre la mesa.

Digo que su cuerpo es ella. Concluyo:

“Me quedo si eres tú toda conmigo”.

Dice que soy ambiguo. Mejor huyo.

“Entiendo”, y se va. Confundido sigo.