LITORAL

PROBADITA DE ERNESTO CARDENAL

PROBADITA DE ERNESTO CARDENAL

Aquí pasaba a pie por estas calles

Aquí pasaba a pie por estas calles,

sin empleo ni puesto y sin un peso.

Sólo poetas, putas y picados

conocieron sus versos.

Nunca estuvo en el extranjero.

Estuvo preso.

Ahora está muerto.

No tiene ningún monumento…

Pero

recordadle cuando tengáis puentes de concreto,

grandes turbinas, tractores, plateados graneros,

buenos gobiernos.

Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo,

en el que un día se escribirán los tratados de comercio,

la Constitución, las cartas de amor,

y los decretos.

Tiempo, yo te odio…

Tiempo, yo te odio. Aunque sin ti no existiera.

Y por tu pasar moriré aunque por tu pasar nací.

Como San Francisco de Borja yo quiero ahora

amar a alguien a quien no toque el tiempo

y que alquilemos un cuarto donde la noche no pase

ni se apaguen uno a uno los anuncios de neón.

De pronto suena en la noche una sirena

De pronto suena en la noche una sirena

de alarma, larga, larga,

el aullido lúgubre de la sirena

de incendio o de la ambulancia blanca de muerte,

como el grito de la cegua en la noche,

que se acerca y se acerca sobre las calles

y las casas y sube, sube, y baja

y crece, crece, baja y se aleja

creciendo y bajando.

No es incendio ni muerte:

Es Somoza que pasa.

Recibe estas rosas

Recibe estas rosas

costarricenses,

Myriam, con estos

versos de amor

mis versos te recordarán

que los rostros

de las rosas se

se parecen al tuyo

las rosas

te recordarán

que hay que cortar

el amor,

Y que tu rostro

pasará como

Grecia y Roma

Cuando no haya

más amor

ni rosas de Costa Rica

Recordarás, Myriam,

esta triste canción.