LITORAL

EL CENTENARIO DEL ESCRITOR URUGUAYO MARIO BENEDETTI

EL CENTENARIO DEL ESCRITOR URUGUAYO MARIO BENEDETTI

Hacer de lo ordinario algo extraordinario fue tal vez el principal don del escritor uruguayo Mario Benedetti, quien cultivó todos los géneros literarios: poesía, cuento, ensayo, novela y dramaturgia, en ese orden de importancia dentro de su producción, además de ejercer el periodismo, destaca el académico, escritor, fotógrafo y traductor Pedro Zavala, quien destaca que el autor de Montevideanos (1959) o La tregua (1960) se propuso que las cosas sencillas, los sentimientos más comunes, la vida diaria, las personas de carne y hueso fueran parte de la literatura.

En charla con Litoral, el ganador en 2018 del Premio de Novela Mauricio Achar-Literatura Random House señala que su poesía es lo contrario a lo que prevalecía en su momento en Sudamérica, donde era críptica y metafísica; en sus libros el ser común y corriente se vuelve parte sustancial de su literatura, como se puede apreciar en esa especie de trilogía que forman sus títulos La tregua, Montevideanos y Quién de nosotros (1953), para lo que le sirvió el tiempo que trabajo en diversos oficios, detrás de un escritorio o una oficina, así como las observaciones que hizo de la sociedad de su país, pero también de Argentina, Perú y Cuba.

Sus personajes tienen una conciencia social, una ética, que está relacionada con la militancia política de Benedetti, en la que hay que recordar su oposición al imperialismo estadounidense, anota al referir que formó parte de esos escritores e intelectuales que desde los 60 y durante los 70 adquieren un compromiso social, por la justicia, influidos por la revolución cubana triunfante en 1959. También fue muy crítico con las dictaduras, de las cuales tuvo que sufrir una en su país que lo obligó a exiliarse.

Por la sencillez de su escritura, el tomar las cosas y los temas de la vida diaria para su obra, lo que conjuntó con su solidaridad y reclamo de justicia, fue y sigue siendo un autor muy popular, en lo que contribuyó que muchos de sus poemas fueran llevados a la canción, principalmente por parte del catalán Joan Manuel Serrat y de su compatriota Daniel Viglietti.

Mario Benedetti Farrugia nacIó hace un siglo, el 14 de septiembre de 1920, en Paso de los Toros, Uruguay, hijo de Brenno Benedetti y Mattilde Farrugia, dos descendientes de italianos asentados en el país sudamericano. El padre era químico y enólogo y una estafa que le hicieron en su tierra natal le obligó a trasladarse con su familia (dos hijos, el mayor era Mario), a Montevideo para empezar de nuevo. En la capital del país el futuro poeta y escritor estudió en el Colegio Alemán hasta quinto grado de primaria, ya que fue sacado cuando al plantel ingresó el pensamiento nazi. Ahí aprendió alemán, lo que le permitió ser el primero de su país en traducir a Franz Kafka.

Sin embargo, el niño ya se había encariñado con sus compañeritos y establecido complicidad de resistencia contra la injusticia, como él mismo lo declaró en una entrevista. Concluyó sus estudios primarios e inició los secundarios, pero a los 14 años debió abandonarlos debido a problemas económicos en la familia y debió entrar a trabajar en una empresa inglesa de refacciones para automóviles, donde creció su sentimiento contra la injusticia por el trato del dueño del lugar. Ese mismo año pasó a trabajar a la Escuela Raunsólica de Filosofía, donde fue secretario y persona de confianza del fundador. Sin embargo, al notar el fraude que era salió. Su formación fue, sobre todo, autodidacta y a partir de la enseñanza de sus padres.

En la Escuela Raunsólica y cuando contaba con apenas 14 años de edad conoció a la que fue su esposa y compañera para el resto de su vida: Luz López Alegre. En 1945 publicó su primer libro, la novela La víspera indeleble, de la que después renegó y no permitió se volviera a editarse por “inarmónica”. Banedetti, no obstante, era un escritor ya desde la escuela primaria, de “cuentos y poemas, curiosamente en alemán, como ejercicio que ponían sobre un personaje histórico. Yo escribí siempre... a los 11 ellos escribí una novela de capa y espada”, declaró en otra entrevista.

Se le ubica como parte de la Generación del 45 junto con Idea Vilarino, Emir Rodríguez Monegal y Carlos Martínez Moreno, con los que también habría de coincidir en la revista Marcha, de la que fue responsable de la sección de literatura. La publicación se distinguió por ser espacio para las ideas combativas, de ahí que fue cerrada cuando se estableció un gobierno de facto en su país.

Antes del golpe de Estado de 1973 en Uruguay, este país era conocido como la Suiza de América, por su estabilidad social y económica, la vida cultural que había y el nivel de vida de que gozaba.

De acuerdo con especialistas en su vida y obra, a partir de 1948 empezaría a publicar las que el mismo consideraba su obra literaria. Ese año apareció el libro de crítica literaria Peripecia y novela, en 1949 el libro de cuentos Esta mañana, en 1950 el poemario Sólo mientras tanto, con el que ganó el Premio Anual del Ministerio de Instrucción Pública; en 1951 Marcel Proust y otros ensayos y El último viaje y otros cuentos, y en 1953 su primera novela: Quién de nosotros, en la que ya está el estilo y la temática que habrá de distinguirlo.

Como él mismo lo explicó: se trata de “una historia de amor y desamor, y también como la triple explicación de un desencuentro”. En ese último año aparece también su obra de teatro Ustedes, por ejemplo.

REVISTA MARCHA

Entre 1945 y 1953 colaboró en la revista Marginalia y de 1945 a 1973 lo hizo en Marcha, que fue muy importante en su trayectoria como escritor e intelectual. En esta se hizo cargo de la sección de cultura, de una columna de humor, que firmaba como Damocles, y los textos editoriales. El golpe de Estado de 1973 suspendió la libertad que gozaba la revista, y el país entero, para expresar sus ideas, por lo que muchos de sus miembros salieron del país, entre ellos Benedetti, quien pasó por Argentina, Perú, Cuba y España, estableciéndose en este último hasta el final de la dictadura. Sin embargo, su esposa no lo pudo seguir pues se quedó a cuidar a las madres de ambos, que estaban enfermas.

EXILIO Y ESCRITURA

A Cuba llega en 1976 y, tras un paso breve por España, se incorpora al consejo de la Dirección de Casa de las Américas, para viajar en 1980 a Palma de Mallorca, donde dos años después colaboraría en la sección de Opinión del diario El País. Posteriormente cambia su residencia a Madrid, de donde saldría del exilio para volver a su patria en marzo de 1985.

Mario Benedetti no deja de escribir y en 1956 publica Poesías de la oficina, que ya en el título se puede adivinar su interés por llevar la cultura a todos los estratos sociales. Los poemas fueron escritos aprovechando su experiencia de cuatro años como empleado en una oficina pública, así como el trabajo que realizó durante 15 años en una empresa inmobiliaria de Uruguay. La temática y su crítica a la burocracia se habrá de manifestar también su novela La tregua y en el libro de cuentos Montevideanos, dos de sus publicaciones más conocidas.

En 1957 viaja por primera vez a Europa, como corresponsal de Marcha y El Diario, lo que le permite reflexionar sobre su país con la distancia de por medio. Un año después publica El reportaje, la primera de sus cuatro obras de teatro, género en el que no se sintió nunca a gusto y le consideraba el más difícil. En 1959 triunfa la Revolución Cubana, a la que los uruguayos no le habían prestado mucha atención porque, según declaró Benedetti en alguna ocasión, le habían dado la espalda a Latinoamérica. No obstante, este hecho les hizo voltear hacia allá y pasarían siete años antes de conocer el país caribeño, lo que en comparación con Estados Unidos le significó “una bocanada de aire puro y una inyección de optimismo”.

Tal sensación coincide con una crisis económica que vive su país en esos años y la inundación que afectó a Montevideo en 1959. Entonces la ciudadanía en general empezó a ver que en su país también había problemas y dejaron de verlo como un Edén, mientras que escritores e intelectuales hicieron cada vez más llamadas de atención sobre esa situación.

Así, en 1960 publica El país de la cola de paja, en referencia a una expresión en Uruguay, donde cola de paja se aplica a aquellas personas propensas al miedo, que no son capaces de rebelarse. Su tendencia a incluir en su literatura un filón político-social crece y en los años siguientes publica libros como los poemarios Poemas de hoyporhoy (1961) e Inventario, una recopilación de los que había escrito entre 1948 hasta ese año. La conciencia política y/o social aparece en los personajes de su literatura, como se puede ver en sus novelas Gracias por el fuego, aparecida en 1965, y El cumpleaños de Juan Ángel (1971, escrita como un poema libre largo), así como en su obra de teatro Pedro y el capitán (1979).

En su vida personal se vive un proceso similar, y entre otras acciones en 1962 viaja a Chile para participar en un Encuentro de Escritores Latinoamericanos, misma razón por la que dos años después visita Rumania. Ese activismo se plasma en 1965, cuando rechaza la reconocida Beca Guggenheim, de Estados Unidos, que se le había otorgado. Al año siguiente y en 1967 viaja a Cuba para formar parte del jurado del Concurso de la Casa de las Américas y en el último año participa en México en el II Congreso Latinoamericano de Escritores.

Ese año es asesinado el Che Guevara en Bolivia y Benedetti le dedica un poema en el que manifiesta el dolor por la pérdida del guerrillero. Ya entonces empezaban a cerrarse las puertas de la democracia en su país, lo que se suma una crisis económica y la acción política de los tupamaros, todo lo cual finalmente desembocaría en el golpe de Estado del 27 de junio de 1973, que le obligó al exilio.

Tras su regreso al país, Benedetti se reencuentra con su esposa y combina su residencia entre su país natal y España. En 2006 muere Luz López Alegre y el poeta decide establecerse en Montevideo, mientras que su biblioteca personal en Madrid la dona al Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad de Alicante, que lleva su nombre. Después de ser internado varias veces en el hospital debido a su debilitada salud, Mario Benedetti muere el 17 de mayo de 2009 en su casa de la capital uruguaya.

Otros títulos suyos son los libros de cuentos La muerte y otras sorpresas (1968) y El porvenir de mi pasado (2003); las novelas Primavera con una esquina rota (1982) y Andamios (1996), y los poemarios Contra los puentes levadizos (1966), Quemar las naves (1968), La casa y el ladrillo (1977), El olvido está lleno de memoria (1995), Rincón de haikus (1999), El mundo que respiro (2000) y Testigo de uno mismo (2008). También publicó una veintena de libros de ensayos, escribió canciones, de las que cantó algunas, así como participó en el cine, de lo que destaca su aparición en El lado oscuro del corazón (1992), basada en algunos poemas suyos, así como de Juan Gelman pero, sobre todo, de Oliverio Girondo.

Parte de la popularidad que tiene la figura de escritor se debe a la musicalización de algunos de sus poemas, sobre todo hechas por el catalán Joan Manuel Serrat y su compatriota Daniel Viglietti, como son Amor de tarde, Cielito de los muchachos, Cielo del 69, Currículum, De árbol a árbol, Decir que no, Defensa de la alegría, El sur también existe, Ella que pasa, Es tan poco, Geraldea, Habanera, Hagamos un trato y Te quiero, por mencionare algunas.