LITORAL

TINTA FRESCA

TINTA FRESCA

¿MATEMÁTICAS EN LA LITERATURA? SÍ

Admirador del argentino Jorge Luis Borges, a quien se ha acercado desde su especialidad como matemático, de carácter jovial, el escritor brasileño Jacques Fux (Minas Gerais, 1977) gusta es escribir sobre los escritores, la literatura y su lado matemático, en lo que es también muy borgiano, pues habrá que recordar que el autor de El Aleph estaba interesado en desentrañar a la literatura y a los escritores desde esa especialidad del conocimiento científico.

En charla con Litoral en su reciente visita a México, explica que empezó estudiando Ingeniería, para luego cambiar a Matemáticas, pero siempre tuvo un gusto especial por la literatura, sobre todo la de Borges, pues cuando lo leyó por primera vez supo que estaba enfrente al mismo tiempo de literatura y matemáticas, por lo que a partir de ese momento empezó a estudiarlo.

Después de hacer una maestría en computación, continuó su trabajo como maestro en matemáticas y computación, y posteriormente realizó estudios de posgrado ya con un tema que conjuntaba a las matemáticas y la literatura. Fue entonces que escribió su primer libro, Literatura e Matemática: Jorge Luis Borges, Georges Perec e o OULIPO, un ensayo sobre los aspectos matemáticos en la obra de los dos escritores mencionados, uno argentino y el otro francés, precisa.

Refiere que la relación de ambas disciplinas es más común de lo que es notorio, y recuerda que el escritor Lewis Carroll, autor de Alicia en el país de las maravillas, era también un matemático. En este camino profesional y de relacionar a ambas actividades escribió su primer libro de ficción, que ya cuenta con una edición en español, titulado Antiterapias.

Se trata de una autoficción, por lo que habla con su propia voz de los problemas en Brasil y de la literatura, de lo que ha leído, de lo que le gusta y lo que no, de los judíos –porque él lo es-, de la ciudad donde nació y de la literatura judía, y dentro de esta de los autores que le gustan, como Saul Bellow.

LATINOAMÉRICA

Durante la plática, dice considerarse un buen lector de la literatura latinoamericana, más allá de posibles obstáculos idiomáticos, y en particular siente gusto por autores del boom, como Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa o Gabriel García Márquez, pero igual siente admiración por el uruguayo Horacio Quiroga, lo mismo que ha profundizado en lecturas como la de Miguel de Cervantes Saavedra o la de Marcel Proust.

De México, recuerda que quedó fascinado cuando leyó el libro Pedro Páramo, de Juan Rulfo, incluso al abundar en el tema descubrió una declaración de García Márquez, Premio Nobel de Literatura 1982, en la que reconocía que Cien años de soledad tenían razón de ser por la obra del escritor mexicano. También de la obra magistral del autor tapatío ha escrito un ensayo.

Al abundar sobre su trayectoria, explica que su libro Antiterapias obtuvo el Premio Sao Paulo de Literatura 2013 y en su siguiente libro de ficción fantasea a cerca de un problema que afecta a los brasileños: la impotencia sexual. Se titula Brochadas: confesiones sexuales de un joven escritor. Aquí cabe anotar que la palabra brochadas se utiliza en Brasil para referirse a la impotencia. Su siguiente libro habla de la locura en los judíos, llevando como título Meshuga: una novela sobre la locura, el cual obtuvo el galardón José Olimpo 2016 y ha sido traducido al italiano.

Siempre con un tono jovial, muy alegre y hasta con cierto sarcasmo, dice que siempre ha querido ganar el Premio Nobel de Literatura, el cual representa una fuerte cantidad de dinero, y al obtenerlo hay que leer un discurso, y él ya lo ha hecho, lo ha publicado en un libro al que tituló simplemente Nobel. En este texto, aclara, defiende al que es el galardón literario más reconocido del orbe. Anota que una fuerte parte de su escritura la ha dedicado a los ensayos sobre la literatura y las matemáticas. Uno de ellos, por ejemplo, habla de la relación entre Perec y el psicoanáisis.

PARA LOS NIÑOS

Fux declara su amor por los niños, y dentro de ese perfil acaba de publicar un libro dedicado a ellos, titulado El enigma del infinito (O enigma do infinito), porque considera que se debe hacer grandes obras para los menores si se quiere tener grandes lectores. En este libro, acota, vuelve el matrimonio forjado entre las matemáticas y la literatura y trata de cómo las últimas han estado presentes en la historia de la humanidad y, por lo tanto, de la literatura, de las letras, de los libros. Así lo demuestran la Biblioteca de Babel, Edgar Allan Poe o Don Quijote, entre otros.

Pero para llegar a los niños y adolescentes se debe alcanzar con un tratamiento literario asequible para ellos, pero no se debe tener miedo de acercarles temas de ciencias, de matemáticas, el pensamiento abstracto, advierte al asegurar que su libro es muy sencillo, en el que su alma de escritor muestra que las matemáticas no son complicadas. De esa forma, el libro es un poco poético, presenta enigmas, dudas, cosas interesantes a los menores y les exige pensar. Por ejemplo, hay palíndromas y se les pide buscarlos; hay muchos juegos para que el lector los haga, y así va aprendiendo de una manera sencilla.

Por último, anota que en 2020 espera publicar una novela basada en los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto, además que ya prepara otra, y tras manifestar que en Brasil se está haciendo muy buena literatura actualmente, que hay autores de las nuevas generaciones con muy buenas propuestas, desafortunadamente también existe la idea romántica de publicar, de escribir, pero sin las herramientas literarias para hacerlo. Hay muchos interesados en escribir, pero pocos en leer, que es la base indispensable de un literato, una condición sine qua non, finaliza.