LITORAL

No nos extrañaría que esta hermosa declaración ante la muerte saliera de la boca de un mexicano de hoy, tan próximo se siente ese pueblo al sol y a la muerte.

No nos extrañaría que esta hermosa declaración ante la muerte saliera de la boca de un mexicano de hoy, tan próximo se siente ese pueblo al sol y a la muerte.

Después, una vez realizados como cosa de juego numerosos sacramentos de renacimiento y resurrección, suben al cielo y se convierten en estrellas.

En la tercera parte comienza la historia de este país. La gente del país de los sacrificados es yaqui –la tribu tolteca de México–; junto con otras tribus, empezando con la quiché, esperan la salida del sol.

La tercera parte es la cumbre del Popol Vuh, y aquí la aparición del sol es un elemento de suspense. Todas las criaturas se reúnen y rezan por la llegada del alba. “Aguardamos que amanezca”, “Si al menos pudiéramos ver el nacimiento del sol”.

Finalmente, el sol asciende. “Se levantó como un hombre y subió”, pero “el calor del sol fue insoportablemente intenso”. Por eso, el puma que ha sido adorado como divino, el jaguar, la culebra y el duende, todos se convierten en piedras.

En los ojos con que leo las descripciones de este capítulo flotan claramente las pirámides mayas, que se yerguen en la selva candente con el cúmulo de figuras en relieve, los jaguares y las culebras, y aun me parece sentir que fue esa ardiente luz del sol lo que convirtió a la civilización maya en las piedras en que ha quedado hasta este día. Creo que en la tremenda aparición del alba, tan anhelada, se revela la dolorosa esencia autóctona de la religión maya.

Gracias a la traducción de Hayashiya, llana y hermosa, el Popol Vuh se convierte en un libro ya no para el estudioso sino para el lector común. El diseño y la impresión son también tan preciosos como raramente se encuentran en estos días, y mucho me alegro de que obra tan hermosa y digna de ser guardada con amor se haya publicado. ~

1961

* La edición apareció en 1961 en Japón, con traducción hecho por Eikichi Hayashiya, quien fue agregado cultural de Japón en México