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HISTÓRICA Y ESTRUCTURAL, LA DEUDA CON LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Por décadas, incluso por siglos, los grupos indígenas del país han permanecido invisibles ante la sociedad mexicana, lo que ha implicado que se les nieguen sus derechos, entre ellos el de libre expresión, el de una educación plena y el de llevar a cabo sus tradiciones comunitarias y artísticas. Un ejemplo de ello se vive en la Ciudad de México, en donde conviven 55 de los 68 grupos lingüísticos que existen en el país, incluido por supuesto la comunidad nahua, natural de esta urbe, con representantes en zonas como Milpa Alta, Xochimilco o Tláhuac, por lo que atender sus necesidades se ha vuelto una prioridad.

Esta población, que a diario se puede ver en el transitar por las calles de esta urbe, es reflejo de una problemática multidimensional que tiene que ver con, por ejemplo, la razón de la salida de sus pueblos originales, el rechazo que reciben aquí o la necesidad de solucionar sus necesidades en diferentes rubros, como educación, salud, jurídica, expresión y disfrute del arte. Para darle solución in situ se encuentra la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, conocida por las siglas SEPI.

En charla con Litoral, su titular, la maestra Larisa Ortiz Quintero explica que esta dependencia nació en 2019 con base en el nuevo marco constitucional de la Ciudad de México, que tiene un capítulo muy importante sobre derechos indígenas, y su primera tarea fue crear las áreas especializadas para dar respuesta a las necesidades del grupo poblacional que tiene como objetivo, emprendiendo políticas públicas en materia de Medicina Tradicional, Educación e interculturalidad, Derechos Lingüísticos y Jurídica, entre otras.

Como respuesta a una de ellas, la de comunicación y difusión de y para esas culturas, es como se creó Radio Totlahtol, señal de radio que en octubre pasado inició transmisiones vía digital o por internet, aunque el plan es contar con una frecuencia hertziana en breve.

Una de las necesidades que existen en el rubro es el resguardo y difusión de las lenguas de los pueblos originarios, y una parte de las medidas implementadas en 2019 para su socialización es la capacitación de 60 profesores en estos idiomas para que enseñen a leer y escribir entre quienes ya las hablan o a aquellos que deseen aprenderlas. A esos maestros que ya instruían en esos idiomas se les dieron las herramientas técnicas y conceptuales para que su enseñanza fuera profesional y dar un salto a algo que ellos hacían más con el interés personal que como parte de una política pública de Estado.u

Esta tarea, como otras más, se establecieron aprovechando que 2019 fue declarado como Año Internacional de las Lenguas Indígenas, y que toma sentido ya que en diciembre reciente la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el Decenio de las Lenguas Indígenas, marco en el que México recibirá en febrero próximo a delegados de todo el mundo para definir las tareas a realizar en el futuro para revertir la amenaza hacia esos idiomas, pues cifras recientes indican que cada tres semanas desaparece una de las siete mil que se hablan en el planeta.

Y no se trata de salvar sólo a una lengua, que es rasgo o manifestación de una cultura, sino porque detrás de ella hay toda una cosmovisión, una forma de apreciar el universo y que alimenta a la cultura mundial.

Pero además, esta medida fue incorporada al programa PILARES que tiene el Gobierno de la Ciudad de México, esos 300 Puntos de Innovación, Libertad, Artes Educación y Saberes donde se llevarán a cabo actividades recreativas, educativas y de capacitación a favor de la ciudadanía. En esas instalaciones, de las que hasta ahora se han abierto 150, es donde estos maestros ya han sido incorporados para impartir las clases. Un punto extra es que fueron ubicados en un PILAR cercano a su casa, lo que significa que son sitios que conocen y en los que tienen contacto o conocimiento de la comunidad hablante en la que podrán impactar.

Al mismo tiempo, no deberán desplazarse de un extremo a otro de la ciudad y recibirán de un apoyo económico por su esfuerzo, como ya lo recibieron durante su capacitación.

En el mismo rubro, se hicieron diagnósticos de cómo era la distribución poblacional alrededor de los PILARES para medir la repercusión que tendrá, tanto de hablantes de esa lengua como de no hablantes, pero interesados en aprenderla.

Ortiz Quintero subraya que se debe hacer de la Ciudad de México una urbe intercultural, como se establece en su Constitución, donde se valore, respete y cuide ese valor; cerrar brechas que en muchos temas y sentidos existen entre indígenas y no indígenas; que se deje de valorar o descalificar por la condición o procedencia de cada quien, pues más bien debemos estar orgullosos del arcoíris cultural que poseemos.

Recuerda que en 2019 la SEPI organizó se realizó la primera muestra lingüística de la Ciudad de México, en el zócalo, donde más de 70 artistas de todas las disciplinas mostraron los trabajos que realizan en dichos idiomas, lo cual fue uno de los motivos por los que en febrero próximo se llevará a cabo aquí la actividad mencionada.

Otro proyecto que despliega la SEPI es el de la medicina tradicional, de manera que se lograron avances para que el sistema de salud local la incorpore a sus servicios y no sea de manera alternativa, porque en muchos casos es la primera medida que las familias adoptan antes de acudir a la medicina alópata. Recuerda que ya han sido reconocidas otras medicinas, como la china, la acupuntura o la homeopatía, pero no la propia de México, y en 2020 esperan consolidar esta propuesta.

La secretaría a su cargo organizará este año ferias en las que se ofrecerán diversos servicios, como de asesoría y servicios jurídicos o medicina indígena y promoción de médicos tradicionales y parteras, lo último para que la gente los conozca, valore e incorpore a sus costumbres y cambiar la concepción que se tienen de ellos y la idea de que sólo los doctores que tienen estudios universitarios pueden curar.

En materia de educación, dice que en 2019 la SEPI propuso la creación de una unidad de estudios interculturales, la cual ya fue aceptada para que forme parte del nuevo Instituto de Estudios Superiores “Rosario Castellanos”, que inició actividades en agosto pasado en la capital del país. Esta propuesta no implica crear una licenciatura sino estudios especializados y de posgrado en esos conocimientos, e incluso el año pasado ya se llevaron a cabo dos diplomados bajo este perfil.

Uno de ellos se dirigió a maestros de primaria para que detecten a alumnos de origen indígena y cómo la enseñanza que les imparten impacta en su aprendizaje y/o abandono escolar. Para este curso hubo muchos profesores solicitantes. El segundo fue sobre interpretación de lenguas indígenas, porque hay mucha necesidad de traducción y se piensa que es fácil, pero no es cierto y con este diplomado se profesionaliza esa función. Hay mucha improvisación, además de que existen exhortos de organismos de derechos humanos para que se dé una solución, y a eso responde el curso, en el que se identificarán especialidades, como por ejemplo la jurídica, literaria, medicina tradicional y otras.

En 2020 se abrirán otras especialidades más, una que es sobre la recuperación de tradiciones de las comunidades indígenas de la ciudad, y una más sobre derecho indígena, que especializará a abogados en la materia, pero a lo que se dará más fuerza es a las medidas para disminuir la deserción escolar por parte de hablantes de lenguas originarias, para lo que se han firmado convenios con la Escuela Nacional de Antropología e Historia, la Universidad Pedagógica Nacional, la Nacional Autónoma de México.

Hay tiene una deuda histórica que ver con la discriminación estructural que se aplica a ese grupo poblacional, y se le debe dar respuesta ya y la forma de conseguilo es que la solución se genere con ellos y desde ellos, que esas comunidades sean quienes encabecen la solución a sus problemas, finaliza Larisa Ortiz Quintero.