Clausuran muestra de Julio Galindo en el Museo de la Ciudad de México

*Hay algo ambicioso en la imagen del fotógrafo mexicano que busca la perfección, considera José María Espinasa, director del recinto

*Hay algo ambicioso en la imagen del fotógrafo mexicano que busca la perfección, considera José María Espinasa, director del recinto

Por Cristóbal Torres

México, 8 de enero (Notimex).— En el Museo de la Ciudad de México se llevó a cabo la clausura de la exposición "Julio Galindo, alquimista de la imagen", con la presencia de José María Espinasa, director del recinto; Héctor Ramírez, curador y organizador de la exposición; Armando López, especialista en fotografía, y el mismo fotógrafo Julio Galindo.       "Nos da un enorme gusto haber llevado a cabo esta exposición de uno de los grandes maestros de la imagen fotográfica de los últimos 50 años", expresó Espinasa, al asegurar que "hay algo ambicioso en la imagen de Galindo que busca la perfección, igual que en literatura un autor busca conseguir la página perfecta".       Por su parte, Armando López manifestó que "después de ver las fotos expuestas tengo otra sensación; el gesto del maestro retoma una estrategia de aprovechar lo azaroso". Agradeció a Galindo por las imágenes e invitó a reflexionar si las fotografías que la gente tiene en su celular "poseen un aura mágica; si la hay, compártanlas".       En tanto, Héctor Ramírez agradeció al personal del museo por todas las facilidades otorgadas en la realización de esta exposición. Leyó un texto en el que recordó cómo fue la génesis del proyecto. Resaltó el hecho de que a Julio Galindo no le gusta ser fotografiado; "cuando le solicitaron un retrato para la exposición, se negó rotundamente".       Mencionó que el fotógrafo le compartió una imagen tomada por Carlos Jurado, quien falleció el 29 de noviembre pasado, por lo que no pudo acudir a la exposición; "pero así se le pudo rendir homenaje: con una de sus fotografías".       En su oportunidad, Julio Galindo se dijo sorprendido por la exposición: "Héctor empezó a pedirme trabajo sin saber que llegaría a ser esto; todo era como jugando". Reconoció que al principio "no tenía tiempo de ser fotógrafo, pues tenía que pagar la renta", y fue a partir de un encuentro con el fotógrafo Edward Weston como se animó a tener su primera cámara. Con 48 fotografías, "Julio Galindo, alquimista de la imagen" presentó obras predominantemente de la década de los noventa, como las series Cactus (1994), Alcatraces (1992) y Piedras (1993).