Millones de niños escriben su carta a los Reyes Magos

La de hoy es una de las noches más esperadas en el año; niños jóvenes y hasta los ancianos, los abuelos esperan la noche de Reyes para encontrar alguna sorpresa, pensando en que nos portamos bien ...

La de hoy es una de las noches más esperadas en el año; niños jóvenes y hasta los ancianos, los abuelos esperan la noche de Reyes para encontrar alguna sorpresa, pensando en que nos portamos bien y merecemos algo.

Pobres o ricos, jóvenes o viejos, en el campo y en las ciudades, Melchor, Gaspar y Baltazar tienen tiempo para recorrer cada uno de los hogares y aunque haya crisis económicas, aunque no haya trabajo, aunque no haya habido Cena de Año Nuevo, los Reyes nunca faltan.

Desde la electrónica, tecnología, juegos para las consolas de videojuegos, bocinas, audífonos de todos tipos y tamaños, teléfonos inteligentes, hasta dispositivos para ver en el televisor lo que se juega en el móvil, tabletas y las propias pantallas, son las peticiones y deseos que los niños y los no tan niños han anotado en sus cartas.

El ritual de los Reyes Magos se inicia con el envío de las cartas, pero en este año con la prohibición de los globos y las bolsas de plástico, los padres de familia ayudaron a los niños a buscar mecanismos de entrega inmediata a los Reyes.

Notimex hizo un recorrido por el Centro de la Ciudad de México, observó las grandes filas de familias y niños que fueron al Eje Central y la Calle de Tacuba en donde se ubica la sede de Correos de México, en donde los buzones quedaron repletos de cartas de chicos y grandes que depositaron sus sueños y anhelos plasmados en una hoja de papel.

Muchas de esas cartas fueron fotocopiadas para asegurarse de que llegarían a su destino, otras se hicieron por duplicado desde que se escribieron a mano, porque hay quienes dijeron que en un buzón se ponían para entrega aérea y en otro para entrega por tierra.

Muchas de las cartas tienen más de tres peticiones, como la de Carlos, un niño de nueve años que va en tercero de primaria y vive en la zona de Tacuba, quien llegó hasta las puertas de Coreos de México acompañado de su papá y de su hermano mayor a dejar la carta.

Otros de los deseos no se plasman en las cartas, sino que se piden con la fe y con el espíritu, se plantean deseos, algunos de ellos parecen inalcanzables, pero dejan la satisfacción de haberlo pedido y confían en que así será.

Enrique, un joven de 14 años, asegura que llegó al correo para acompañar a su mamá y a su hermana de nueve, a dejar la carta, pero que él no va en busca de pedir un regalo, con la mirada triste señala que “mi papá murió en agosto en un accidente y no pudimos despedirnos de él, chocó en la carretera y le avisaron a mi mamá que murió cuando regresaba de un trabajo al que había ido”.

Agrega que “si se pudiera le pediría a los Reyes que pudiéramos despedirnos, que él supiera que lo extrañamos mucho y que nos hace mucha falta, que mi mamá volvió a su trabajo y que pasamos mucho tiempo solos. Un mensaje para mi papá sería que lo extrañamos”, dijo ante su madre y su hermana.

Roxana y Gladys, dos jovencitas de 21 años, amigas de la escuela llegaron hasta el correo porque vieron mucha gente y se asomaron, se dieron cuenta de que había que hacer las peticiones desde ahí para los Reyes Magos: Roxana pidió sin dudarlo: “un novio que sea fiel” y Gladys pidió que su mamá deje de insistirle en que debe estudiar hasta acabar la universidad.

La Noche de Reyes también resulta de gran interés para los propios Melchor, Gaspar y Baltazar, pues aseguran que se sienten muy satisfechos de poder entregar amor sus hijos, haciendo realidad el sueño de un niño que anhela tener una bicicleta o una pelota.

La señora Samantha, de 34 años de edad ,tiene un hijo de siete y una niña de cuatro, a quienes les compró, acompañada de su esposo el señor Jesús, una bicicleta a cada uno de ellos, la pequeña con sus respectivas rueditas, además llevaban en sus bolsas juguetes diversos como muñecas, carritos y demás, en lo que se gastaron “alrededor de cinco mil pesos, o quizás un poquitito más”.

“La verdad es que rompimos nuestra alcancía, cada año hacemos lo mismo, mi marido y yo compramos una alcancía y nuestro compromiso es guardar solamente monedas de a 10 pesos y así juntamos un poco más de cinco mil pesos”, la mujer compartió con Notimex una foto de sus ahorros.