LITORAL

IN MEMÓRIAM

IN MEMÓRIAM

DEL NATURALISMO Y EL REALISMO EN ESPAÑA: BENITO PÉREZ GALDÓS

En su patria, España, Benito Pérez Galdós es tenido como el mayor novelista después de Miguel de Cervantes Saavedra, venerado por unos, denostado por los demás. El autor de obras reconocidas como Doña Perfecta (1876), Marianela (1878), Fortunata y Jacinta (1887) o Nazarín (1895), es considerado uno de los grandes representantes del realismo y del naturalismo, con pasajes literarios que remontan al lector a Balzac, Zolá, Flaubert y Dickens. Muerto hace un siglo, el 4 de enero de 1920, la escritora española Almudena Grandes no duda en afirmar la actualidad de Pérez Galdós, pues en su obra se pueden encontrar respuestas a la reciente parálisis política española o la situación que priva respecto a Cataluña.

Nacido el 10 de mayo en Las Palmas, Gran Canaria, estudió en el Colegio de San Agustín, en su ciudad natal, para trasladarse en 1862 a Tenerife para cursar el bachillerato en Artes y al término de los mismos se fue a vivir a Madrid para graduarse en Derecho. Miembro de Número de la Real Academia de la Lengua Española, en la primera mitad de la década de 1910 fue constantemente nominado para ganar el Premio Nobel de Literatura.

En su época estudiantil colaboró con los periódicos El Ómnibus, La Nación y El Debate, además de que fue corresponsal de prensa, lo que le permitió conocer las más actuales corrientes literarias de su tiempo, como las ya mencionadas realismo y naturalismo. Fue un autor muy productivo, dotado de una gran inventiva, por lo que sus publicaciones suman más de un centenar, entre novelas, teatro, memorias, viajes, ensayos y sus famosos Episodios Nacionales, para los expertos son espejo del pulso de su país. Su obra literaria está poblada por unos ocho mil personajes, entre los que sobresale el cuidado que dedicó a los femeninos, muchos de ellos siendo protagonistas.

Durante su estancia en Madrid como estudiante de Derecho frecuentó las tertulias del Ateneo y de los cafés Fornos y Suizo, así como se le veía recurrentemente acompañado de artistas e intelectuales de la época. Todo ello alimentó su fecunda pluma para generar un mundo creíble literario, un universo privilegiado en fisonomías, caracteres humanos, sufrimientos, pasiones, debilidades y mucho más, todo contextualizado y escrito con gran calidad en un contexto urbano.

En un texto publicado en marzo pasado en el diario El País, el escritor español Antonio Muñoz Molina nos recuerda el desprecio con el que ha sido tratado Pérez Galdós hace más de un siglo en su propia patria, destacando la frase del poeta, dramaturgo y novelista Ramón del Valle-Inclán, cercano a la Generación del 98 y partícipe del movimiento modernista, quien se refirió a él como “Don Benito el garbancero”, menosprecio que fue repetido en las siguientes generaciones. Sin embargo, continúa, pocos como él para describir en su literatura el peso que la historia ejerce sobre el presente, tal vez únicamente junto a La guerra y la paz (1864), de León Tolstoi.

Sin embargo, en el portal español Cervantes Virtual se dice que el escritor “representa el nacimiento de la novela española en la segunda mitad del siglo XIX. Galdós es el restaurador de nuestra tradición novelística, el recuperador de la tradición española del Siglo de Oro y uno de los máximos representantes del Realismo español”.

En un texto publicado en noviembre pasado en El País a propósito del escritor recordado, el poeta y escritor de literatura de viajes Javier Rodríguez Marcos menciona que la reconocida autora Almudena Grandes se ha referido a su actualidad y refiere que al último de sus Episodios Nacionales, titulado Cánovas, se puede leer como una radiografía de “la parálisis política española”, lo mismo se puede hacer respecto a aquellos en los que habla de las guerras carlistas, mismos que podrían servir de referencia de diversos aspectos del conflicto catalán en la España actual.

Por su parte, el crítico literario Germán Gullón ha hecho notar que en novelas como El amigo manso, por mencionar un caso, Pérez Galdós “se adelanta al flujo de conciencia y al desdoblamiento de los personajes que tanto van a usar luego los novelistas anglosajones, Unamuno o Pirandello”.

Si bien el escritor ha entrado a formar parte de la historia de la literatura por obras como Marianela, Fortunata y Jacinta, Doña Perfecta y Miau (1888), se tiene en gran valor sus series Episodios Nacionales, que publicó en cinco épocas, la primera inició en 1873 con Trafalgar y finalizó dos años después con La batalla de los Arapiles. La segunda abarcó de 1875 a 1879 teniendo en sus extremos a El equipaje del rey José y Un faccioso más y algunos frailes menos.

La tercera etapa la inició en 1898 con Zumalacárregui y para cerrarla finalizó en 1900 con Bodas reales, y la cuarta comienza en 1902 con La tormenta del 48 y termina en 1907 con La de los tristes destinos. La última es abierta en 1907 por España sin rey y cierra en 1912 con la citada Cánovas.

Vale mencionar que Benito Pérez Galdós no fue un activo militante político, aunque sí definió sus preferencias a favor de la República. Se afilió al Partido Progresista de Sagasta y en 1886 fue electo diputado en las cortes por Guayama, en Puerto Rico; ya en el siglo XX se incorpora al Partido Republicano, mientras que para las legislaturas de 1907 y 1910 forma parte de las Cortes de Madrid por la Conjunción Republicano Socialista. Finalmente, en 1914 es elegido diputado por Las Palmas. Habría de morir el 4 de enero de 1920.