LITORAL

PROBADITA DE ARMANDO RAMÍREZ

PROBADITA DE ARMANDO RAMÍREZ

Quinceañera

De Armando Ramírez

Cecilia al sol, Cecilia en la calle, Cecilia caminando, Cecilia ha salido de su casa, Cecilia es cuidada por sus hermanos, Cecilia es piropeada por todos los chavos del barrio, Cecilia se sabe hermosa... Cecilia va a cumplir quince años dentro de unos meses... Cecilia, lo sabe, está en edad de merecer...

Cecilia camina derechita con sus pantalones de mezclilla americanos, comprados en Laredo: Cecilia lleva unas bolsas grandes de plástico con palabras en inglés... Cecilia de esas bolsas tiene muchas en su casa, Cecilia lleva una playerita que dice: Jordache y unos tenis Nike, se los dio su mamá...

Su mamá quiere mucho a Cecilia. Cecilia es la más chica de todos sus hermanos. Cecilia tiene un Papá que como su Mamá de repente se desaparece por varios días... Otros días su Papá está en la casa, pero siempre de mal humor. a veces, está sentado en la mesa del enorme comedor que tieo en contando fajos de billetes viejos Y cuando tiene dólares usa una sumadora de boIsillo para hacer sus cuentas...

Otros días la mamá y el papá aparecen con muchos paquetes envueltos tipo americano. llegan personas y se los llevan, su mamá les dice cuánto le quedan a deber...

Cecilia igual que el Alejo vive en una vecindad, pero no igual a la del Alejo. Ésta está bien cuidada. el zaguán es de azulejos y con un altar de la Virgen de Guadalupe con floreros de latón a sus lados y flores frescas siempre. Tiene una lamparita eléctrica que no necesita electricidad y nunca se apaga, es del otro lado (el otro lado es la frontera de Estados Unidos).

En esta vecindad todas las viviendas están remozadas, ellos viven en el seis y rentan también el siete como bodega. antes vivían amontonados, pero ahora han construido unos tapancos bien bonitos...

Pero Cecilia todo esto no lo sabe bien a bien, juzga que no la entienden y la han obligado a ir a la secundaria. Ella no quería ir, pero su mamá la presionó; le dijo: "Hija de la chingada vas porque yo mando en esta casa…".

Y es que la verdad a ella eso de los libros y las tareas no le gusta. Ella quiere bailar, cambiarse de ropa dos o tres veces al día, estarse viendo en el espejo y sonreírle a los cbavos...

* * *

En el mercado a las doce del día todo es así: la loquera, la loquera en canasta y delantal, con pláticas a mitad de la calle o entre puestos.

Las comadritas se encuentran en la mejor disponibilidad para charlar a flor de asfalto...

-Su hijo el más grande es muy inteligente. Ya lo vi que está yendo a la Universidad. Ojalá y ora que salga ente a trabajar al gobierno, ahí hay muchos pesos… Mi hija la Cecilia ya salió de la primaria, ya la metí a estudiar de secretaria en inglés. Ojalá y se ponga abusada. Orita que me sonríe diosito pos la mantengo, pero cuando no pos no, por eso más le vale estudiar...

"¿Y si le va a hacer su fiestesita de quince años a su Cecilia? o ¿no?" “¡Cómo no, comadre. Ese gustito sí me lo voy a dar! Ora que tengo botellas de whisky y unos dólares me canso. Lo que me apura es el maestro de vals. Quiero uno bueno, no tarugadas. Que me cueste pero que me brille".

"Yo conozco uno comadrita es muy bueno, pero es un vago de preparatoria. Es porro, pero eso sí, le hace valsesitos muy bonitos".

“Uuuy comadrita, no sabe cómo se lo agradecería si me lo mandara"

"Pos yo se lo mando, pero a´i usted sabe."

"Nada más es para el vals comadrita.”

“Bueno comadrita, pos se Io mando y cuídeme a la Cecilia, ya ve que se está poniendo bien bonita... y ya está en edad de merecer.”

"A fuerzas comadrita, nada de novios orita, que se reciba de secretaria en inglés primero”.

"Pos ya me voy comadrita, que esté usted bien, me saluda al compadrito."

"Gracias comadrita. Nada más no se le olvide lo del maestro de Ios quince años".

"Pierda cuidado, hasta luego...”.

Los lavaderos al atardecer son el punto equidistante de las viviendas de los muchachos.

La flota de la vecindad cotorreaba la tardecita. El Alex vio a los gandules y quiso hacerse el que se hace. No le funcionó. Flotó.

"Ora sí apestas a carne de caballo".

"Chingas a tu madre si respiras".

Entre la exhalación y la agresión llegó a la puerta de su vivienda sin voltear a verlos, les mentó la madre con el brazo.

Riéndose le llegó al regazo. Lo invadió la paz del amor maternal.

Dolores, Lolita para las vecinas y las comadres, lo saludó:

"Hijo de la chingada sigue llevándote a mentadas de madre y vas a ver con tu padre para que te rompa la madre... ¿qué no tienes vergüenza? ¿Dónde está la educación que recibes en la escuela?

¿Ustedes oyeron a la mamá de Alejandro? Así él, pasó como pasan las tolvaneras del vaso de Texcoco. Se miró en el espejo de la azotehuela.

Vio de reojo a sus carnalitos, comían en el suelo pirados en la televisión, subió veloz la escalera del tapanco...

Bajó hecho un padrote internacional.

Mamá Doloritas lo fisgoneó llevando un plato de sopa de la cocinita al cuarto.

"No te me vas hasta que comas, cabrón".

El cabrón obedeció al segundo, se aplastó en un sillón sin patas. Sorbió la sopa de un sopetón. Aventó el plato sobre un sofá cubierto por una sábana raída. Gritó:

"Yaacabe. Mi guisado. Rápido".

LIegó Doloritas de la cocina, encabronada:

"Mira, cabrón, el único que grita aquí es tu padre. Porque es el hombre de la casa. Los demás. todos entenados. No creas que porque das un centavo ya puedes mandar, aquí te chingas".

Le aventó a las manos un plato con un bistecito empanizado, ensalada de lechuga y unas pocas papas fritas. Todo. el Aléx, como por prestidigitación, se lo tragó. Agarró el refresco familiar y ejecutó más de la mitad de la pepsi cola. Hizo aire, luego soltó un rebosante eructo. Su mamá gritó desde la cocinita:

"Hijo de… no seas mal educado".

El hijo de… se rio junto con sus hermanitos. Salió corriendo de la Vivienda gritando:

"Yaaame voy".

DoIoritas le gritó quién sabe qué cosa.

En el patio detuvo su peregrinación. Se alisó su ropa. Caminó como Garufa en el arrabal. Catapultó gargajos duro y macizo contra los de los lavaderos. Alivianó el paso hasta el zaguán.

La flota flotaba en pleno vacilón.

Le cayó al grupito de galancitos recargados en las puertas del zagúan.

La grabadora era estereodigital. Oían música de moda, americana.

Todos cantaban en inglés sin saber qué güey.

Alex se paró del lado de la calle.

Pasó un grupito de chavitas por la acera de enfrente.

El grupito les susurró

"Mamacitas, están bien buenas".

Las chavitas corrieron en bolita dejando atrás las risotadas.

Cecilia a lo lejos, con su pantalón de mezclilla y sus tenis, se adivinó.

Máscala camaleón.

Los chavitos calientes se alborotaron.

Alex sesgó su cuerpo hacia el zaguán. Le latió la niña, pero no quería que lo fiscalizara.

Los compas: “bizcochito, presta el hoyito".

Alex, cuando se esfumó Cecilia, también comenzó a cabulear a las Lolitas.

(…)