LITORAL

ATRAPASUEÑOS

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NUEVOS TEMAS Y FORMAS EN LA CIENCIA FICCIÓN DESDE MEXICO

Seguidor de autores clásicos y modernos de la ciencia ficción, como H. G. Wells o Ray Brádbury, José Luis Zárate va construyendo un universo propio en el que se desarrollan sus historias, para las que tiene una imaginación fértil que combina con una escritura fina. Así se puede apreciar en la twitteratura que publica diariamente en sus redes sociales, rica y variada, y ahora da vida a su más reciente libro, Mutantes en el techo y otros rivales, libro en el que reunió una serie de cuentos que se despliegan de los temas tradicionales, como son los de temática de fantasmas, hasta novedosos como el llamado retrofuturo.

En plática con Litoral, el autor nacido en Puebla, donde estudió Lingüística y Literatura Hispánica en la Benemérita Universidad Autónoma del estado, explica que todo el tiempo escribe y publica todos los días un par de trabajos breves en su página de internet, su blog y otras redes sociales. En su reciente libro, publicado en 2019 por la editorial SM el lector encontrará una serie de narraciones cortas en las que se tocan diferentes temas y también diversos formatos dentro de lo que es la ciencia ficción.

Por ejemplo, hay algunos hechos de manera tradicional, con temas del mismo orden, como son los fantasmas, pero otros en los que se habla de lo que se supone es un mundo futuro, de leyendas urbanas, y otros más en los que los personajes utilizan las redes sociales. El tratamiento pretende ser atractivo para los jóvenes, para que tenga cierta repercusión entre ellos.

Su propia imaginación lo lleva a crear mundos, sociedades, ambientes futuristas o fuera de la realidad que vivimos. Por ejemplo, uno de los cuentos incluidos trata sobre que una persona se da cuenta de que están construyendo un robot gigante malvado y empieza a hacerse las preguntas que cualquiera se haría; verse en esa situación es lo que alimenta su imaginación. Porque las preguntas ya no son sobre el aparato, sino de lo que haría cualquier persona de verse ante una situación así. Lo que le gusta es el accionar de la imaginación y la lógica dentro de un paisaje fantástico, y esos pensamientos lo pueden llevar a mundos distintos, algunos divertidos, otros fantásticos y algunos más oscuros, no agradables.

Cada uno de los cuentos es una diversidad, es un mundo diferente, puede ser oscuro, apocalíptico, o fantástico y de aventura, de la misma forma es cada uno de los desenlaces. Al entrar en ellos es como hacerlo en una caja de sorpresas, el lector no sabe lo que va a pasar, anota.

El volumen está dentro de la colección naranja de la editorial, por lo que la lectura es recomendada para personas de 12 años o más, porque se les pide cierta experiencia, desarrollo para seguir la trama y completarla cuando es necesario.

Siempre ha gustado de la ciencia ficción y la fantasía, sus lecturas se han inclinado siempre hacia allá, con los autores favoritos mencionados, pero igual otros a los que no se les relaciona con este género, como Jorge Luis Borges, a quien leyó por primera vez en una revista de ciencia. Con el autor argentino se dio cuenta de que el mundo se ampliaba, de que había otras posibilidades, eso le fascinó, en gran parte, porque le enseñó que no estaba recibiendo toda la información y que él como lector debería de completarla.

Entonces, su ejemplo a seguir en la literatura es construir como un prisma, un caleidoscopio, en el que si se gira un poco se verá un nuevo ángulo, surge una figura novedosa, además de que cada cristal tiene por sí mismo muchos ángulos.

Zárate, quien ha sido coordinador general del Círculo Puebla de Ciencia Ficción y Divulgación Científica; subdirector de La langosta se ha posado, así como miembro del comité organizador del Festival Anual de Ciencia Ficción y Fantasía que se celebra con el auspicio de la Universidad de Tlaxcala, menciona que dentro del género actualmente existe un término que se llama retrofuturo, que deja patente que ese futuro que autores del pasado vislumbraron para la actualidad o años más adelante, en realidad ya lo hemos dejado atrás; se trata de una predicción vintage, que en la actualidad ya parece anacrónico.

Por ejemplo, en Mutantes en el techo y otros rivales existe un cuento titulado Retroficción que está construido con varios mini cuentos a la vez sobre esas predicciones que en su momento fueron futuristas, pero que ahora nos parecen ingenuas, y cita el caso de los robots que se imaginaron con cables y bulbos.

La tecnología ya ha entrado a la vida diaria sin darnos cuenta, dice, como se ve en las redes sociales y su poder de comunicación instantánea de un extremo a otro del mundo, y los autores deben ponerse al día en esos fenómenos y el lenguaje que conllevan. También en un cuento de su nuevo libro hay un personaje que, siendo las tres de la mañana, no puede dormir porque en una de sus redes sociales le están llegando mensajes de todo el mundo de un fenómeno natural que está afectando en todas partes. Es decir, está en su casa, pero al mismo tiempo en todo el mundo.

Al respecto, menciona que en estos tiempos se critica mucho a los jóvenes porque están metidos casi todo el tiempo absortos en su teléfono móvil, pero también debe verse los lados positivos que tienen las nuevas tecnologías, el que se estén informando por esas vías y que tipo de datos son los que les interesa. No todo en ese mundo es blanco o negro, hay muchos matices.

Por último, el ganador del Primer lugar en el IV Concurso Nacional Puebla de Cuento de Ciencia Ficción 1987 y el Premio Kalpa 1992 al mejor cuento de ciencia ficción de la década de los ochenta por El viajero; del Premio Internacional Más Allá 1992 por Análogos y Therbligs otorgado por el Círculo Argentino de Ciencia-Ficción y Fantasía, y del Premio Internacional de Novela de Ciencia Ficción y Fantasía MECyF 1998 por La ruta del hielo y la sal, revela que actualmente trabaja en una novela de ciencia ficción pero ambientada en la Edad Media, sin abundar.