Mujeres zapatistas dan ejemplo de unión al luchar contra la violencia

Con una organización envidiable, las coordinadoras del Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan atendieron, con los brazos abiertos, a miles de “guerreras” que llegaron a tierras za...

Con una organización envidiable, las coordinadoras del Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan atendieron, con los brazos abiertos, a miles de “guerreras” que llegaron a tierras zapatistas para experimentar, aprender y desahogar sus vivencias de maltrato.

Durante tres días, las asistentes fueron alimentadas, atendidas médicamente, consoladas y escuchadas por centenares de integrantes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), quienes lograron convocar a mujeres de diversas partes del mundo para actuar contra la violencia de género.

Las valientes indígenas siempre amables y dispuestas a ayudar, hicieron sentir como en casa a las más de cinco mil personas que se dieron cita en el “Semillero Huellas de la Comandanta Ramona” del Caracol Morelia en el municipio chiapaneco de Altamirano.

Frijoles, arroz, tacos de pollo o carne, tamales, caldo de res y camarones, fueron los platillos que pudieron adquirir las visitantes, y que fueron elaborados por las manos de pobladoras y milicianas quienes se entregaron a su labor.

Otras jóvenes armadas con palos de madera y arcos, se encargaron de la seguridad del recinto durante las diversas actividades y por la noche, cuando las foráneas descansaban plácidamente en sus casas de campaña, velaron su sueño.

Asimismo, para documentar todo lo que acontecía, adolescentes con un paliacate rojo que les cubría boca y nariz, fungieron como camarógrafas, fotógrafas y asistentes de sonido.

Valeria, de 16 años de edad, fue una de las camarógrafas que registró las charlas, denuncias y propuestas que se presentaron durante el encuentro.

“Estoy orgullosa de ser mujer porque hay muchos trabajos que podemos elegir como esto que hago hoy, esto me gusta, pero también sé barrer, cocinar, voy a la escuela y luego puedo llegar a mi casa a descansar” dijo.

Por su parte, Mariana de España señaló que esta experiencia, “fue algo inolvidable, me llevó mucha información de las luchas feministas en México y Latinoamérica para que en nuestro colectivo tratemos de replicarla para exigir justicia y vida para nuestras mujeres, ¡gracias hermanas zapatistas!, ¡que vivan las mujeres!”.