Rodolfo Reyes y su pasión por la danza

*El etnocoreógrafo relata su paso por varios países, sus inicios en la escultura y su amor por la danza

*El etnocoreógrafo relata su paso por varios países, sus inicios en la escultura y su amor por la danza

Por Luis Galindo

México, 26 de diciembre (Notimex).— Conflictos bélicos, tortura y movimientos estudiantiles vivió el etnocoreógrafo mexicano Rodolfo Reyes (1936) durante una vasta trayectoria que lo llevó a viajar por el mundo y conocer diferentes culturas, que amalgamó en su creación de obras dancísticas.      El maestro Rodolfo Reyes, quien recibió la Medalla Bellas Artes 2019 en el rubro de danza, confiesa en entrevista con Notimex que en un principio su pasión por la danza la combinaba con la escultura, pero se decidió por la primera para buscar su camino, sin pensar hasta dónde llegaría con su talento.      Recuerda que en una ocasión, cuando estudiaba en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, un maestro les dijo que los llevaría a ver el movimiento de las especies animales y humanas y llegaron a una academia de ballet; "yo pregunté qué era ese lugar".       —Nos llevaron a la escuela de ballet, donde vi por primera vez a un hombre absolutamente genial que se llama Xavier Francis, quien colocó a todos los estudiantes debajo de la barra y dijo: no cantar, no gritar, no hablar, no fumar y no comer; y cuando vi salir a bailarines y bailarinas enloquecí un poco, porque jamás había visto mujeres tan preciosas, ni hombres tan extraordinarios, tan vitales y vigorosos—, relata.       Fueron momentos inolvidables que lo llevaron, al siguiente día, a inscribirse en la escuela de ballet, comenzar su carrera y vida, hasta hoy “me siento agitado, pero estoy feliz en esta vida”, señala.

Comienza su carrera hasta llegar a etnocoreógrafo

Cuenta que la coreógrafa Guillermina Bravo (1920-2013) y su Ballet Nacional lo invitaron a Cuba, donde se quedó a vivir por espacio de una década, conoció a “los negros y negras” e inició giras por Europa, África y Europa durante ese periodo fuera de México.       —Era una época en la que la isla tenía una gran fuerza como nación; y mientras aprendía a entenderlos y comprenderlos, me llegó la propuesta de fundar el Conjunto Folklórico Nacional de Cuba—, evoca.      Su regreso a México se dio en un momento complicado, durante el Movimiento Estudiantil del 68; "estuve un tiempo horrorizado con todo ese espanto hasta que apareció otro coreógrafo importante en mi vida que vivía en Chile y me invitó a ese país sudamericano para trabajar”, apunta.      Recuerda que estuvo seis años allá, hasta que cayó Salvador Allende (1908-1973), “me tomaron preso y tras una dolorosa tortura de dos meses, me expulsaron".      —En ese triste episodio de mi vida, pensaba que había que cambiar la forma de vivir, de ser y estar, a fin de lograr modificar las posturas de los seres humanos, eso pasaba por mi cabeza y sabía que teníamos que seguir la lucha—, reflexiona.      Después de su paso por Chile, regresó a México, específicamente a Xalapa, Veracruz, donde fundó la Facultad de Danza de la Universidad Veracruzana; allí trabajó varios años hasta que recibió la invitación de viajar a Nicaragua.      Permaneció allí durante el conflicto bélico de la nación centroamericana, pero decidió regresar por el Ballet de Xalapa, "compañía con la que realizamos gira por varias partes del mundo, lo que fue muy interesante", expresa.      Rodolfo Reyes explica que durante su estancia en Santiago de Chile estudió antropología y “me volví antropoloco”; combina la técnica de Xavier Francis, quien le enseñó las antiguas danzas clásicas, el ballet neoclásico, “hasta que me volví etnocoreógrafo”.      Confiesa que en su paso por la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda nunca dejó de plasmar obras, porque seguía haciendo escultura más que pintura, pero su camino ha sido la danza.      Reyes aprovecha su conocimiento y talento en las artes plásticas para combinarlo con su otra pasión que es la danza, “hacíamos cosas como escenografía, vestuario, en particular de todo aquello que nos obligaba el arte cultural”.      Refiere que sus padres siempre lo apoyaron; les gustaba que hiciera lo que me apasionaba y nunca sacrificaba nada, porque era un soldado del arte y la etnocultura.      El sentir del maestro Reyes luego de recibir hace unos días la Medalla Bellas Artes en el rubro de danza, es de alegría, porque toda la gente que estaba en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes eran amigos y compañeros, “gente que conocía de uno u otro lado, llegaron y se emocionaron y yo también me emocioné”.