Elitania lanza INRI, su segundo álbum

*La banda nayarita se presenta con una nueva alineación y un interesante avance en la producción de su sonido

*La banda nayarita se presenta con una nueva alineación y un interesante avance en la producción de su sonido

Por Cristóbal Torres

México, 24 de diciembre (Notimex).— Elitania es una de esas bandas que confirman dos cosas: México es un importante semillero de metal sinfónico, pero al mismo tiempo tiene a sus gemas hundidas en el anonimato subterráneo, y el lanzamiento de su nuevo disco INRI (2019) lo demuestra con creces.       La agrupación proveniente de Tepic, Nayarit, debutó en 2015 con su primer álbum Templos de cristal (2015), disco completamente autoproducido del que incluso llegaron a lanzar una edición japonesa. Cuatro años después la banda reaparece con un nuevo álbum que no sólo mantiene la calidad de su predecesor, sino que a nivel de producción lograron superarlo.       Todavía en Templos de cristal era posible escuchar una mezcla muy mejorable que por momentos dejaba fuera de lugar la voz del barítono Cristóbal Aguilar, aunque la labor de las voces mezzosoprano, soprano y tenor salían muy bien libradas.       Ahora en INRI ese tipo de detalles han sido pulidos. El sonido de la orquesta sigue siendo respetado, logrando una muy buena convivencia con la batería y la guitarra eléctrica, rubro en el que muchas bandas del género han naufragado, pero ellos desde su primer disco lo han sabido manejar muy bien.       Para este álbum la banda presenta una nueva alineación, sólo repiten Yesenia Jacobo (soprano), Cristóbal Aguilar y Kevin Molina (batería); el resto son nuevos elementos, de esos que son casi imposibles de encontrar en la escena, no se diga ya de juntarlos y organizarlos para sacar a flote un proyecto de esta envergadura.       Como todo álbum de metal sinfónico, INRI brilla por sus voces —donde también participan Kat Lara (mezzosoprano) y Marco Muñoz (tenor)—, siendo el elemento técnico más aventajado de todos los involucrados. Guitarra, bajo y batería no son tan exigidos, con velocidades la mayoría del tiempo lentas, dejando que la orquesta sea la que dé vida a las canciones.